Moreno Castrillo, Mariano

Mariano Moreno Castrillo

Sacerdote (1923-1998)

Nacimiento: Astudillo, 26 de mayo de 1923
Profesión religiosa: Gerona, 11 de septiembre de 1940
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 3 de julio de 1949
Defunción: El Campello, 2 de julio de 1998

Nació en Astudillo el día 26 de mayo de 1923. Sus padres, Máximo y Luisa, fundaron una familia numerosa, bien conocida en el pueblo por la alfarería que regentaban a espaldas del colegio. El espíritu salesiano del vecino colegio impregnó el ambiente de aquella buena familia, y allí surgieron la vocación salesiana de Mariano y de su hermana Aurora, Hija de María Auxiliadora.

En el mismo Astudillo hizo el aspirantado (1935-1939) y después marchó al noviciado de Gerona donde profesó el 11 de septiembre de 1940. Cursados allí posteriormente los dos años de filosofía, fue destinado para el trienio práctico primero a Alicante y después a Valencia. Finalizado el trienio, cursó teología en Carabanchel Alto, donde fue ordenado sacerdote el día 3 de julio del año 1949.

Desplegó su labor sacerdotal en el colegio de Sarrià durante cuatro años, pasando más tarde al de Horta como administrador; a los dos años es enviado, también como administrador, a Pamplona, donde permaneció hasta 1959. Su estancia en esta ciudad le marcó tan profundamente, que siempre mantuvo un recuerdo emocionado de los años allí vividos.

Después de Pamplona fue enviado a la parroquia de San Antonio Abad de Valencia como vicario; y, tras algunos años en Alicante, volvió de nuevo, esta vez como párroco. Durante nueve años estuvo al frente de esta parroquia, tan plena de actividades pastorales, integrándose perfectamente en todas ellas, aunque tuvo una cercanía especial con la Cofradía de los Antonianos. Este valencianísimo san Antonio Abad lo llevaba muy prendido en su entraña, se afirma en el programa de fiestas de San Antonio Abad.

Terminados sus nueve años como párroco, pasó como ecónomo a Burriana y al postnoviciado de Valencia. Y tras un año en Alicante, volvió de nuevo a la que sería su última casa, Valencia-San Antonio Abad, antes de pasar a la residencia de El Campello.

Poseía un temperamento espontáneo y fuerte, pronto a reaccionar con pasión contra lo que consideraba como erróneo o injusto. Pero, bajo este genio impulsivo, escondía grandes y profundos valores. Era una persona directa, sincera, fácil para la amistad, fiel, noble, generosa y agradecida. Era firme en sus convicciones religiosas, pero no impositivo, coherente, íntegro y de mucho sentido común, amante del consejo claro, sin tapujos ni componendas, aunque con respeto siempre a las personas. Era muy apreciado y querido por su honradez y gran corazón.

Prácticamente privado de la vista y consumido por la diabetes, fue trasladado a la residencia de enfermos de El Campello donde falleció a los 75 años, el día 2 de julio de 1998, a los pocos días de llegar. Sus restos fueron trasladados a Valencia y celebrados sus funerales en la que fue su parroquia. El padre inspector, don David Churio, le daba el último adiós a don Mariano «que había soportado el dolor de unos pies torpes para caminar, la incomodidad de una vista turbia y el sufrimiento de una inmovilidad tan poco connatural con su temperamento». Fue enterrado en el panteón salesiano del cementerio de Benimaclet (Valencia).