José Moyano Flores
Sacerdote (1929-2007)
Nacimiento: Hinojosa del Duque (Córdoba), 12 de abril de 1929
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1946
Ordenación sacerdotal: Madrid, 24 de junio de 1956
Defunción: Córdoba, 16 de agosto de 2007
Nace en la localidad cordobesa de Hinojosa del Duque el 12 de abril de 1929 en una familia muy religiosa. Su padre, Isaías, era guardia civil y su madre, Juliana, hermana de Francisco Flores, sacerdote salesiano. Invitado por el párroco para entrar en el seminario, respondía: «Yo, con tito Paco».
Ingresó en el noviciado de San José del Valle y emitió los votos el 16 de agosto de 1946. Realizó los cursos de filosofía en el estudiantado de Consolación en Utrera. De allí fue destinado a comenzar su tirocinio práctico al colegio de Córdoba. Completa su tirocinio con un año en el colegio de Utrera. De aquí pasa a realizar sus estudios de teología en el estudiantado teológico de Carabanchel Alto de 1952 a 1956. Fue ordenado sacerdote por monseñor González Arbeláez el 24 de junio de 1956.
Trabaja como sacerdote en Las Palmas de Gran Canaria, Teror, Santa Cruz de Tenerife, Pozoblanco, Úbeda, Málaga y de nuevo en Úbeda.
En 1983 es nombrado director y párroco de la obra salesiana de Linares. De gran corazón y humildad, participa como encargado en las experiencias juveniles de los campos de trabajo de Pontones y Miller, en la provincia de Jaén.
Un año como rector del santuario de María Auxiliadora de Ronda y en 1989 es destinado a la casa de orientación vocacional de Córdoba. Esta época de su vida fue muy feliz y fecunda. Decenas de jóvenes, muchos de ellos salesianos hoy, experimentaron su cercanía, amabilidad, optimismo y cariño a María Auxiliadora. Como formador y como profesor de EGB muchos años, los jóvenes cordobeses disfrutaron de sus bromas, risas y relaciones afectuosas. En su honor, el patio de la casa de orientación vocacional lleva su nombre.
Pasó a la cercana casa de María Auxiliadora para enfermos y ancianos de Córdoba debido a su evidente pérdida de memoria. En esta casa, pese a su estado, contribuyó a favorecer el espíritu de familia y de buen entendimiento.
En septiembre de 2006 pasó a la comunidad de enfermos de Sevilla debido al empeoramiento de su enfermedad de Alzheimer. Mientras pasaba unos días con la familia en su pueblo Hinojosa del Duque (Córdoba), se agravó su situación y falleció en el Hospital de Córdoba el 16 de agosto de 2007, a los 78 años de edad. Sus restos reposan en el panteón de la Congregación Salesiana de Córdoba.
Era de carácter afable, sencillo y acogedor, optimista y de gran sentido de la gratitud, de gran amor a Don Bosco y una profunda devoción mariana. Son conocidas sus frases: «A María hay que tenerla siempre en la mollera», «Por María, con Ella y en Ella».