José Novoa Ferreiro
Sacerdote (1888-1973)
Nacimiento: Rairiz de Veiga (Orense), 11 de septiembre de 1888
Profesión religiosa: San José del Valle, 30 de agosto de 1912
Ordenación sacerdotal: Cádiz, 24 de septiembre de 1921
Defunción: Utrera, 2 de mayo de 1973
Nace en la aldea orensana de Rairiz de Veiga a los pocos meses de la muerte de Don Bosco. Con la madurez de sus 19 años sintió la llamada al sacerdocio salesiano. Inicia sus estudios eclesiásticos en Écija, aspirantado de la inspectoría bética. Le habían servido de enlace varios paisanos que ya se encontraban trabajando en esta zona.
En San José del Valle hace el noviciado, concluido con la profesión religiosa temporal el 30 de agosto de 1912, y estudia filosofía en los dos cursos siguientes. El trienio de prácticas educativas se lo reparten las casas de Sevilla-Trinidad y Alcalá de Guadaíra, para proseguir en Cádiz y de nuevo en Alcalá, durante el cuatrienio 1917-1921, coordinando la docencia y asistencia con los estudios de teología. Fue ordenado sacerdote en Cádiz el 24 de septiembre de 1921.
Trabaja y reside en la escuela de Santa Teresa de Ronda (1921-1926), donde se estrena en el cargo de administrador, y en Alcalá de Guadaíra (1926-1929) y en Utrera (1929-1939), como encargado de las escuelas gratuitas de San Diego, precisamente en años nada fáciles, cuando la incomprensión de la república y las dificultades de los años de la Guerra Civil pusieron a prueba la obra salesiana utrerana. Eran los años de las colonias escolares, del batallón infantil, de la feria del Carmen, de los Reyes Magos, tiempos en los que el patio y las dependencias de San Diego eran la estructura que cobijaba a los niños utreranos los 365 días del año, sin distinción entre feriales y festivos.
Durante seis años (1939-1945) dirige la obra salesiana de Fuentes de Andalucía, donde, al coincidir con sus 50 años de sacerdocio, acudieron a la celebración de sus Bodas de Oro centenares de antiguos alumnos de todas partes para testimoniarle su agradecimiento.
Administrador en la casa inspectorial durante la década 1945-1954, años de penuria y estrecheces, echa el resto con novicios y postnovicios en San José del Valle.
Los últimos 15 años de su existencia, transcurridos en el colegio de Utrera, le sirvieron para constatar personalmente que el trabajo invertido en la educación de la juventud es el más rentable a largo plazo. Los antiguos alumnos venían con frecuencia a visitarle y le presentaban a su esposa y a sus hijos, que él bendecía como un patriarca. La ciudad de Utrera honró al colegio, en su persona, con el Mostachón de Oro, y el gobierno español, el año antes de su muerte, premiaba con la Medalla del Trabajo la vida ejemplar de este hijo de Don Bosco.
Don José Novoa era por temperamento sencillo, austero y trabajador. Dada la robustez física, a sus 85 años, el único síntoma de su partida fue la fatiga de varios días con pérdida del apetito y del sueño. Y una bronconeumonía que no pudo superar acabó con él el 2 de mayo de 1973, a sus 84 años de edad. Los 1.200 alumnos de Utrera con sus cantos y ritmos modernos dieron aire de alegría pascual y procesión de gloria a la liturgia eucarística y conducción de sus restos mortales.