Jesús Omeñaca Sevillano
Sacerdote (1932-2012)
Nacimiento: Ágreda (Soria), 21 de diciembre de 1932
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 16 de agosto de 1949
Ordenación sacerdotal: Tibidabo, 22 de junio de 1958
Defunción: Barcelona, 26 de abril de 2012
Nació el 21 de diciembre de 1932 en Ágreda (Soria). Sus padres fueron Anacleto y Ascensión. Fue el mayor de seis hermanos.
Ingresó en la casa salesiana de Huesca en 1944 para comenzar el aspirantado, que continuó en Sant Vicenç dels Horts (1945-1948). Allí mismo inició el noviciado, que terminó en la casa de Martí-Codolar, recién abierta. Los dos años de estudios filosóficos los cursó en Gerona, el trienio práctico en Burriana y la teología en Martí-Codolar. Se ordenó en el Tibidabo el 22 de junio de 1958.
Estrenó su sacerdocio en Horta y pasó después a Badalona, donde fue consejero, catequista y prefecto hasta 1972, en que fue enviado al Teresianum de Roma, donde obtuvo la licenciatura en Teología Espiritual (1974).
Al acabar, Dios le reservaba una sorpresa que cambió radicalmente su vida: fue destinado por el rector mayor, don Luis Ricceri, a la diócesis del salesiano don Rosalío Castillo Lara, nombrado obispo coadjutor de Trujillo (Venezuela), para acompañarle y encargarse de la pastoral juvenil diocesana. A los pocos meses, monseñor Castillo Lara fue nombrado secretario de la Pontificia Comisión para la Revisión del Derecho Canónico en la curia vaticana, y en 1976 encontramos de nuevo al padre Jesús en Roma, donde —formando parte de la comunidad salesiana de la Pisana— se dedica a atender a monseñor, a estudiar derecho canónico en el Laterano y a sus actividades pastorales en la parroquia romana de Aprilia.
En 1978, tuvo que volver a Venezuela, reclamado por el nuevo inspector. Fueron cinco años en los que se encargó de los prenovicios, trabajó vicario de la comunidad de aspirantes, profesor de literatura castellana, animador de veladas y obras teatrales y en 1979 fue también profesor de derecho canónico en el Instituto para Religiosos (ITER) de Caracas. En 1983 fue nombrado director y párroco de la parroquia de Valencia (Venezuela).
En 1985 el recién nombrado cardenal Castillo lo pidió de nuevo de secretario. En 1986 regresa de nuevo a Roma. Desde su comunidad del Testaccio, todos los días acude al Vaticano a cumplir sus tareas de secretario del cardenal, al que atendió con una dedicación y una fidelidad inquebrantable. Cuando el cardenal concluyó su servicio en el Vaticano en 1999, decidió acompañarlo para siempre. Se fue con él a Güiripa, su aldea natal. Fue nombrado rector del santuario de María Auxiliadora, retomó sus clases como profesor de derecho canónico en el ITER de Caracas y seguía acompañando al cardenal Castillo como secretario.
En enero de 2006, cuando se le agravó el mal de Parkinson, regresó a su inspectoría de origen y fue acogido en la casa de enfermos de Martí-Codolar. Acompañado del afecto de los salesianos, de sus familiares y de los amigos de Venezuela y Roma, vivió con dignidad su enfermedad, haciendo gala de su humor y pillería. Falleció en Barcelona el 26 de abril de 2012, a los 79 años.