Pastor Doménech, Antonio

Antonio Pastor Doménech

Coadjutor (1920-2010)

Nacimiento: Alcoy, 14 de diciembre de 1920
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 16 de agosto de 1944
Defunción: Burriana (Castellón), 24 de julio de 2010

Nació don Antonio el 14 de diciembre de 1920 en Alcoy (Alicante). Su familia se trasladó a Benilloba, población situada a 12 km de Alcoy. Finalizada la Guerra Civil, se unió a un grupo de jóvenes que fundaron la Asociación de Jóvenes Católicos, de la que Antonio fue nombrado presidente.

Había conocido en Alcoy a los salesianos, que prendieron en él el amor a Don Bosco, la devoción a María Auxiliadora y la inquietud por trabajar en favor de los niños y jóvenes más necesitados. Esta inquietud fue el germen de su vocación salesiana y la razón por la que solicitó iniciar el aspirantado en Barcelona-Horta en 1942. Después de un año en este centro, pasó a Sant Vicenç dels Horts para el noviciado, que culminó con la profesión religiosa el 16 de agosto de 1944.

Su primer destino como salesiano fue la casa de Villena. Dos años después trabajó en Alicante y finalmente en Burriana, hasta su misma muerte: «Llegué —dice él mismo— al colegio salesiano de Burriana, apenas pocos años después de su fundación.

Simplemente debía cubrir una vacante de un miembro de la comunidad de Burriana que se había puesto enfermo y que necesitaba estar en Valencia para seguir el tratamiento. Este tratamiento se alargó… y hasta hoy».

De los 30 años hasta los 89, trabajó en Burriana educando a centenares de niños y jóvenes de la ciudad y de las poblaciones vecinas. En una entrevista, don Antonio reconocía: «He intentado contribuir a la causa salesiana trabajando con niños y jóvenes, que ha sido siempre mi vocación. Ahora estoy orgulloso de encontrarme con antiguos alumnos y sentir que me aprecian y recuerdan con cariño…».

Su labor de cercanía le hizo ver en el patio, en contacto directo, las necesidades reales de los alumnos, sobre todo de los más desfavorecidos, algo que supo captar y atender como nadie. Esa presencia entre los muchachos la hizo extensiva al tiempo libre, adaptando obras de teatro que él mismo dirigía y hasta, en ocasiones, protagonizaba. No es de extrañar, pues, que se le recuerde como una bendición, un tesoro de bondad que quedará grabado en el corazón de cada persona y en la historia de la ciudad de Burriana.

No sorprendió a nadie que la ciudad le nombrara Hijo Adoptivo en la fiesta de Don Bosco de 2009 en reconocimiento a su trayectoria como una persona que se ha entregado generosamente al servicio de los demás y se ha dedicado a la educación de los jóvenes, más allá del horario lectivo, en los últimos 58 años. También el Rotary Club Burriana le rindió un homenaje entregándole la duodécima Rueda Rotaria, reconociendo en don Antonio a un hombre bueno, con vocación de servicio, compromiso, amistad, ética y justicia.

Falleció el 24 de julio de 2010. Era sábado 24, conmemoración de María Auxiliadora. En sus manos, bien apretado, su rosario. No podía ser otro día. Había de ser un 24. Ha sido sin duda la devoción a María Auxiliadora la mejor presentación al Padre. Este era también el comentario de la gran mayoría —que fue multitud— de las personas que pasaron a despedirse en la capilla ardiente instalada en el colegio y rodeada de las orlas de los alumnos que habían terminado sus estudios y formación en el centro. Iba a cumplir don Antonio 90 años de edad.