Pedrosa Perea, Víctor

Víctor Pedrosa Perea

Sacerdote (1939-2023)

Nacimiento: Bilbao, 17 de julio de 1939
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1957
Ordenación sacerdotal: Salamanca, 5 de marzo de 1967
Defunción: Bilbao, 5 de mayo de 2023

Víctor nació en Bilbao el 17 de julio de 1939. Era hijo de Fidel y de María; él jefe de cocheras de tranvía y ella ama de casa. Víctor recuerda que desde los 5 años era monaguillo-sacristán y alumno del colegio de La Salle. Por diversas circunstancias, a los 9 años, sus padres tienen que trasladarse a Barakaldo, junto al colegio salesiano. Allí Víctor se enamoró de un carisma educativo en el que los salesianos estaban todo el día entre los chavales como auténticos “hermanos mayores”. Entusiasmado por la sonrisa y cercanía constantes de los salesianos y por su devoción a la Virgen, el pequeño Víctor le contó al Director, D. Fernando Bello, sus deseos de ser sacerdote salesiano. Será en 1952, con sus 13 años, cuando sus padres le darán permiso para que ingrese en el aspirantado salesiano, primero en Astudillo y después en el recién estrenado aspirantado de Arévalo.

El Noviciado lo realiza en Mohernando, concluido con su primera profesión el 16 agosto 1957. Y de Mohernando, a la cercana Guadalajara, para la experiencia del postnoviciado, donde Víctor irá puliendo su temperamento enérgico y fuerte, modelando su ser salesiano educador. Su encuentro con la misión salesiana durante el tirocinio tuvo lugar, entre 1960 y 1962 en Errentería y Santander. Volverá de nuevo a tierras castellanas para estrenar el Teologado de Salamanca, iniciando su preparación para la vida sacerdotal. Y pasados esos años de estudios, el 5 de marzo de 1967 será ordenado sacerdote por el obispo Mons. Demetrio Mansilla, con un buen grupo de compañeros.

A partir de este momento, y prácticamente hasta pocos meses antes de su fallecimiento, Víctor ha vivido entregado a los jóvenes como educador-pastor en la reciente nueva Inspectoría de San Francisco Javier, con sede en Bilbao. El mismo año de su ordenación lo encontramos en Santander; en 1974 en Barakaldo-Cruces, y desde 1975 hasta el final del siglo, en Barakaldo, su patria de adopción. Allí solicitó él ir para estar cerca de su madre, que necesitaba alguna atención especial, y a quien cuidó con cariño y dedicación hasta su fallecimiento. En Barakaldo, Víctor practicó lo vivido desde pequeño con los salesianos: esa acogida cordial y esa presencia continua entre los niños. Fue un auténtico apóstol del oratorio festivo dominical, preparando con esmero y animación musical la eucaristía de la mañana, y la tarde de cine y de juegos.

Desde 2001 y hasta su muerte, Víctor seguirá trabajando incansablemente como educador de los jóvenes en Bilbao-Deusto, primero en la Comunidad de María Auxiliadora, y después en la comunidad unificada de San Juan Bosco. Además de su cualificación como Maestro Nacional y su Licenciatura en Teología, había conseguido también el certificado de Aptitud en Euskera, dedicando mucho empeño y dedicación, y pudiendo impartirlo después con una adecuada pedagogía. Hace unos años se jubiló oficialmente, pero hasta hace unos meses estuvo dando clases de apoyo y repaso a grupos pequeños de alumnos de Primaria en el colegio de Deusto.

Descanse en paz, en manos de la madre Auxiliadora a quien tanto quiso, este nuestro entregado y esforzado hermano salesiano.