Petruzio Pasini, Cancio

Cancio Petruzio Pasini

Coadjutor (1918-2011)

Nacimiento: Ponte Valtellina-Sondrio (Italia), 27 de junio de 1918
Profesión religiosa: Villa Moglia-Chieri, 5 de septiembre de 1937
Defunción: El Campello, 21 de septiembre de 2011

Nació el 27 de junio de 1918 en Ponte Valtellina (Italia), un hermoso pueblo alpino perteneciente a la provincia de Sondrio.

De su padre y hermanos aprendió el gusto por la música y el arte. Después de los estudios de primaria realizados en el pueblo, ingresó como aspirante en Turín, donde cursó la formación profesional en la especialidad de ebanistería, talla, escultura y dibujo. Inició después el noviciado en Villa Moglia-Chieri (Italia) y posteriormente, ya salesiano, marchó a la casa de formación de Rebaudengo (Turín), donde obtuvo el título de Maestro en ebanistería y tallista.

Se ofreció entonces a los superiores para venir a la España salesiana de la postguerra, tan necesitada de personal, y en 1941 fue enviado a Barcelona-Sarrià, como jefe de talla y ebanistería. En 1944 fue destinado a la casa de Pamplona. Siempre recordará con especial cariño sus 12 años vividos en este colegio, donde dejó una huella imborrable en sus alumnos por su profesionalidad, su amor a la música y al teatro, su ingenio y destreza (montó artesanalmente la famosa Rubia, un autobús en el que se desplazaban salesianos y alumnos en las múltiples excursiones por los valles y montañas del pirineo navarro).

En 1956 llegó a La Almunia de Doña Godina, casa recién fundada para la formación de los salesianos coadjutores, donde permanecerá durante 46 años. Su presencia en esta obra supuso para los aspirantes y jóvenes salesianos un magnífico testimonio de salesianismo por su fuerte personalidad, su sabiduría y buen hacer, su versatilidad, tanto en el taller, como en las otras facetas de la vida.

Don Cancio era serio, exigente consigo mismo y con los demás, amante de la excelencia, enemigo de lo vulgar, de piedad típicamente salesiana —sencilla y exacta en su cumplimiento—, respetuoso con los superiores, buen compañero y hermano. Fue un sabio polifacético al que alguien definió como un renacentista del siglo XX, por su capacidad en aprender oficios y adquirir habilidades. No se contentó con su dedicación a la enseñanza en el arte de la madera, en el que fue un excepcional maestro. Fue, además, un magnífico músico y director de banda (lo mismo tocaba el saxofón, que el bajo, el clarinete, la flauta o el acordeón), experto en las artes escénicas, amante y buen conocedor de la montaña (sacaba música de las hierbas del monte y con sus artesanales flautas de émbolo, imitaba y encandilaba a las aves del bosque), lo mismo construía delicadas casitas de madera para el belén que dirigía la construcción del albergue de montaña Villa Cosuenda. Al final de su vida añadió a sus destrezas las del dibujo, la pintura y la escultura.

Y cuando, en 1971, se inauguró la Residencia Don Bosco para los estudiantes de ingeniería técnica, don Cancio se transformó en fiel administrador, labor que compaginó con las clases nocturnas a los jóvenes de La Almunia y pueblos cercanos.

Solo, al final, su delicado estado de salud le obligó a dejar la Almunia y marchar a la residencia de El Campello (Alicante), donde pasó sus últimos años. Hubo de retornar, sin embargo, unos días a recibir el sentido homenaje que le tributaron el ayuntamiento y un colectivo de artistas almunienses e inaugurar una exposición que recogía obras suyas de ebanistería, talla, esculturas, bustos, dibujos y fotografías.

Murió en El Campello el día 21 de septiembre de 2011, a los 93 años. Con él se fue un salesiano coadjutor modelo, que supo hacer de su vida entregada a los jóvenes una obra de arte.