Prellezo García, José Manuel

José Manuel Prellezo García

Sacerdote (1932-2023)

Nacimiento: Espinama (Cantabria), 21 de abril de 1932
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1949
Ordenación sacerdotal: Madrid-Carabanchel, 24 de junio de 1959
Defunción: Roma (Italia), 16 de marzo de 2023

José Manuel Prellezo nació en Espinama (Cantabria) el 21 de abril de 1932. Siempre estuvo muy ligado a su familia y a su tierra, prueba de ello es el libro: «Utopía de un indiano lebaniego. La Obra Pía benéfico docente de Espinama», cuya tercera edición está a punto de aparecer.

En 1949 hizo la profesión religiosa como salesiano y fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1959 en Madrid. Formaba parte de la “Inspectoría Santiago el Mayor”, con sede en León, y por eso desarrolló su ministerio sus primeros años como sacerdote en el aspirantado de Cambados y en el posnoviciado de Medina del Campo. En 1961 comenzó en Roma los estudios superiores de Pedagogía en el Pontificio Ateneo Salesiano (PAS), hoy Universidad (UPS). En 1965, terminada la licenciatura en Filosofía-Pedagogía, regresó a España y fue destinado como profesor al colegio de Orense, pasando después como catequista al estudiantado teológico de Salamanca. Allí se le ofreció la oportunidad de ejercer como profesor de pedagogía en la Universidad Pontificia, pero fue requerido por Roma y en 1968 ingresó como profesor en el entonces Pontificio Ateneo Salesiano, donde ha permanecido hasta su muerte.

De él se puede decir que, desde que llegó a Roma en 1968, toda su vida ha estado dedicada al estudio y la investigación de la dimensión pedagógica de Don Bosco y de sus inmediatos discípulos. Han sido más de 50 años de docencia fecunda y de producción bibliográfica en libros y artículos que nos ha dejado como legado. Son aportaciones con novedad, con profundidad, con originalidad, con espíritu crítico y con metodología rigurosa.

Su competencia docente le permitió ir logrando los diversos grados hasta llegar a ser profesor ordinario, grado máximo en la escala docente en las Universidades Pontificias. Su labor como profesor ha sido siempre muy apreciada por sus alumnos, tanto por el contenido de sus enseñanzas, como por la metodología y las técnicas del trabajo científico, recogidas después en su libro: “Investigar. Metodología y técnicas del trabajo científico” (2006).

Su campo de enseñanza ha sido la teoría de la educación y la historia de la Pedagogía, especialmente la Pedagogía del Sistema Preventivo Salesiano, bien documentada en Don Bosco y en sus colaboradores más inmediatos, como don Francisco Cerruti y don José Bertello. Pero, como español, no descuidó la historia de la pedagogía española. Su tesis versó precisamente sobre la “Educación y familia en A. Manjón. Estudio histórico-crítico” (Zúrich, 1969). Publicó también su diario y varios estudios sobre “Manjón educador». También se interesó por «F. Giner de los Ríos y la Institución Libre de Enseñanza» (Roma/Madrid, 1976).

A su labor docente directa con los alumnos hay que añadir su labor de investigador y colaborador en las asociaciones históricas salesianas. Fue miembro desde su fundación del Instituto Histórico Salesiano [ISS], del que llegó a ser presidente durante un trienio, en el cual, entre otras obras, se publicó el importante libro de “Fuentes Salesianas”. También fue miembro de la Asociación de Historiadores Salesianos [ACSSA). Coordinó también el “Diccionario de Ciencias de la Educación”, promovido por la UPS.

Con ocasión de pasar a la condición de emérito como profesor, el Rector Mayor D. Pascual Chávez le dedicó estas palabras: “Repasando los años de su vida, de modo particular los dedicados a la actividad en la UPS, quedamos admirados por la asidua e incansable dedicación a su servicio académico. Al entrar en la Congregación, usted ha podido desarrollar de modo extraordinario las cualidades de su familia y del ambiente de donde procede (Espinama-Cantabria-España): incansable laboriosidad y tenacidad acompañada de serenidad salesiana al desempeñar las diversas encomiendas que se le han confiado en la Universidad y en la vida de comunidad religiosa”.

Ciertamente, don José Manuel Prellezo nos deja detrás un gran legado y un gran ejemplo:

  • El de una persona amable, sencilla, educada, cercana, siempre dispuesta al diálogo, positiva, responsable en todo lo que se le encomendaba, un hombre de fe profunda y de piedad sincera.
  • El de un investigador totalmente entregado a su trabajo, riguroso en sus análisis y muy documentado en sus juicios, siempre muy ponderados y objetivos. Con ideas claras y bien expresadas en una prosa a la vez sencilla y elegante.
  • El de un salesiano, amante de la Congregación, observante de las reglas, gran devoto de María Auxiliadora y entusiasta admirador y estudioso de Don Bosco.
  • El de un hombre de fe profunda y sencilla a la vez y de una piedad sincera y centrada en lo esencial

Damos gracias al Señor por el don que nos ha hecho en la persona de José Manuel Prellezo y lo encomendamos a la misericordia del Padre.