Luis María Puyadena Garmendia
Sacerdote (1926-1993)
Nacimiento: Azkoitia, 22 de diciembre de 1926
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 16 de agosto de 1944
Ordenación sacerdotal: Martí-Codolar, 28 de junio de 1953
Defunción: Azkoitia, 21 de junio de 1993
Don Luis forma parte de una larga lista de salesianos nacidos en la primera etapa del colegio salesiano Floreaga de Azkoitia, que él mismo, como inspector, reabriría en una segunda etapa.
En 1939, junto con otros 12 compañeros, ingresó en el aspirantado de Huesca y pasaron después al de Sant Vicenç, donde hizo también el noviciado y su primera profesión el 16 de agosto de 1944. Estudió filosofía en Gerona e hizo el trienio en Pamplona. Los años de teología los realizó en Martí-Codolar y fue ordenado sacerdote el 28 de junio de 1953.
Con solo 31 años fue nombrado director del colegio de Zaragoza y continuó siéndolo en los de Pamplona, Deusto y Pasajes-Errenteria.
En 1967, con 40 años, fue nombrado inspector de Bilbao. Al terminar, pasó otros seis de director en San Sebastián-Intxaurrondo y a continuación, fue responsable de estudios y de pastoral en Urnieta. Diez años en Azkoitia, siete de ellos de director, y uno más en Vitoria-Gasteiz cierran una vida de fecundidad admirable.
No fue un hombre de grandes gestas, sino un hombre-solución. Fue solo y siempre el salesiano del que se podía contar para todo. Se sabía que lo que se le encomendaba quedaba en manos responsables. Fue inspector durante seis años y lo fue en situaciones muy duras y decisivas, pero siempre estuvo a la altura.
Luchó contra el peligro que él señalaba como el mal de nuestra sociedad: el individualismo activista. Y le preocupaba que el culto a la persona se comiera la raíz más evangélica de la persona: la comunidad. Por eso quiso hacer siempre comunidad.
En el fondo de todas las comunicaciones que, como animador de la inspectoría, dirigió a los salesianos, se detectan unas preocupaciones casi obsesivas: potenciar con decisión el ambiente de oración y profundidad en las comunidades, crear un ambiente de máxima unión y comunicación familiar, favorecer iniciativas que recrearan el apostolado juvenil. En el seno de los grupos juveniles de la inspectoría nació el movimiento juvenil comunitario y apostólico ADSIS, inspirado en este sueño apostólico de los jóvenes y para los jóvenes, si bien los caminos de la Providencia condujeron a este movimiento a un discernimiento que los alejó de la Congregación.
Comenzó a organizar en la inspectoría un servicio de atención a nuestros centros escolares con la Delegación de Enseñanza. En este trasfondo leemos su insistencia en la colaboración de los seglares y la necesidad de titulaciones oficiales.
Al dejar de ser inspector, los superiores le encomendaron dos fundaciones en su Guipúzcoa: la novedosa de Intxaurrondo, con su parroquia, colegio y centro social y juvenil; y la de Azkoitia, precisamente en su pueblo, tras 35 años de ausencia de los salesianos. Don Luis se empeñó personalmente en crear y animar a su comunidad para que abriera el club juvenil, animó a los hermanos más jóvenes a asumirlo y animarlo. Hoy es una de las realizaciones más logradas de la presencia salesiana en Azkoitia. Cerró su vida una esperanza: comenzó a refundar la Asociación de María Auxiliadora. Fue su último regalo a Azkoitia.
Le tocó vivir cambios muy profundos. Tuvo la grandeza de seguir buscando y aprendiendo en una edad en la que es difícil aceptar nuevas orientaciones. Los cambios obligaban a aprender y él lo asumió con toda coherencia. Quería entender las nuevas propuestas educativas. pero siempre dentro de nuestra tradición salesiana, que para él era normativa. Mientras esto no estuviera claro, su postura era inflexible.
Falleció el mismo día de su santo, San Luis Gonzaga, de 1993, a los 66 años de edad, a causa de un fallo cardíaco.