Rebollo Rodríguez, Teófilo

Teófilo Rebollo Rodríguez

Sacerdote (1905-1986)

Nacimiento: Santoyo (Palencia), 6 de febrero de 1905
Profesión religiosa: Sarrià, 20 de julio de 1924
Ordenación sacerdotal: Santiago de Chile (Chile), 30 de noviembre
de 1933
Defunción: Martí-Codolar, 2 de enero de 1986

Fue el quinto de los seis hijos del ejemplar matrimonio de agricultores formado por Pedro y Gregoria, en Santoyo (Palencia), en el que florecieron dos vocaciones sacerdotales: Teófilo y Florentino, sacerdote diocesano.

A los 13 años ingresó en la casa salesiana de Santander, de la que pasó a El Campello para el aspirantado (1919-1923). A continuación hizo el noviciado en Sarrià, recibiendo la sotana del entonces inspector don Marcelino Olaechea y concluyéndolo con la primera profesión el 20 de julio de 1924.

Siguieron los años de filosofía en Sarrià y el tirocinio práctico en Valencia (1926-1929). De acuerdo con la legislación de la época, sustituyó el servicio militar con su trabajo en Santiago de Chile, donde inició los estudios de teología en marzo de 1930 y fue ordenado el 30 de noviembre de 1933.

Ejerció dos años como consejero en Chile y regresó a España para encontrarse con la Guerra Civil y ser sorprendido en Valencia mientras hacía los ejercicios espirituales. Sufrió duro cautiverio durante toda la guerra, trabajando en campos de concentración, dedicado con otros presos a la construcción de vías férreas. Llegó a ser un verdadero mártir sin que le alcanzara la muerte.

Fue consejero durante un año en Valencia y 11 en Sarrià (1940-1951). Aquí, entre los 250 artesanos internos, sacrificado y profundo, fue muy apreciado. Sus antiguos alumnos lo recuerdan como salesiano de cuerpo entero, entregado a su labor docente sin fisuras, con austeridad, sacrificio y, sobre todo, un sutil humor.

Tras un año de catequista en Burriana, es nombrado director del colegio de Huesca-San Bernardo (1952-1958), donde llevó a cabo la construcción del nuevo teatro. Dos años de administrador en Sarrià y de nuevo regresa a Huesca, ahora como director de los aspirantes de la calle Heredia (1960-1964):

«A pesar de su carácter retraído, tenía siempre una anécdota, un hecho, una máxima que explicar a los chicos… Son también de destacar las horas y horas que pasaba en el patio. Siempre que los alumnos salían al patio, él estaba allí, haciéndose pequeño con los pequeños» (un antiguo aspirante).

Siguen tres años más como director del aspirantado de Sant Vicenç dels Horts y de nuevo marcha a Huesca para un largo período de 12 años como encargado de la iglesia de María Auxiliadora. A los 74 años, es destinado en 1979 al Tibidabo.

Un tumor maligno en la lengua le obligó a sufrir un largo tratamiento en la Clínica Platón. Pocos meses antes de morir, es trasladado a la residencia de Martí-Codolar. Y, duramente probado, como en los primeros años de sacerdocio, su vida se apagó santamente el 2 de enero de 1986, a punto de cumplir 81 años de edad.