Remón Rey, Jesús

Jesús Remón Rey

Sacerdote (1945-2015)

Nacimiento: Ujué (Navarra), 1 de octubre de 1945
Profesión religiosa: Godelleta (Valencia), 2 de octubre de 1961
Ordenación sacerdotal: Zaragoza, 4 de agosto de 1973
Defunción: Cabezo de Torres (Murcia), 26 de febrero de 2015

Nació el 1 de octubre de 1945 en Ujué, pueblo navarro de solera histórica y monumental. Fue el mayor de cuatro hermanos. Un día pasó por la escuela de su pueblo don Cándido Villagrá, el salesiano reclutador de vocaciones a la usanza de aquel tiempo, y decidió irse con él.

Hizo el aspirantado en Huesca, Gerona y El Campello. El noviciado, entre Ibi y Godelleta, donde hizo su primera profesión el 2 de octubre 1961 y los estudios de filosofía (1961-1964). Al terminarlos, fue destinado a Burriana para el trienio práctico. Cursó los estudios de teología en Martí-Codolar y recibió la ordenación presbiteral en Zaragoza, el 4 de agosto de 1973.

Su labor pastoral como presbítero la comenzó en Zaragoza y continuó en el Colegio Don Bosco de Alicante (1975-1984). De allí pasó al de San Antonio Abad de Valencia (1984-2003) y después a Cabezo de Torres, donde permaneció hasta su muerte acaecida el 26 de febrero de 2015. Fueron las únicas cuatro casas en las que derrochó su enorme vitalidad, volcada en la enseñanza de las matemáticas, el deporte y el trato cordial con salesianos, profesores y alumnos.

«Moncho» (como se le llamaba familiarmente) fue siempre un salesiano robusto, deportista y lleno de fuerza, espontáneo y directo, noble y cariñoso, siempre fiel y obediente. Su indomable energía se complementaba con una enorme disponibilidad. Era generoso y entregado, abierto a todos, incapaz de guardar rencor a nadie.

Como buen salesiano, pasaba mucho tiempo en los patios y eso hacía que sus alumnos lo sintieran cercano y le quisieran. Fue en las casas de Alicante Don Bosco y de Valencia-San Antonio Abad donde más plenamente pudo entregarse a su labor de educador salesiano entre los jóvenes, tanto en las clases de matemáticas, que impartía con gran dedicación, como en las actividades extraescolares, especialmente en el deporte escolar.

Cabezo de Torres fue la última etapa de su vida, la más dura, pues la diabetes empezó a pasarle factura y fue hospitalizado varias veces. Tuvo además dificultades para adaptarse al nuevo ambiente y a la nueva situación. En la Navidad de 2007 debió ser hospitalizado a causa de una hiperglucemia cuyos valores asustaron a los médicos. En junio de 2011 sufrió la amputación de una pierna a consecuencia de una necrosis originada por la falta de irrigación sanguínea.

Dadas sus limitaciones físicas, no presidía ya la eucaristía, pero participaba asiduamente en la celebración comunitaria. Le gustaba que le encargasen pequeñas tareas, como los Buenos días a los alumnos o la predicación de retiros comunitarios.

A pesar de haber tenido que sufrir la amputación de una pierna, no falló a la vida regular comunitaria e hizo esfuerzos por bajar a los patios en los momentos de recreo con sus muletas y su prótesis.

Guardó siempre un cariño especial a María, su Virgen de Ujué, a la que tanto gustaba cantarle jotas. Fue, por encima de todo, un salesiano entregado a tiempo completo a la misión salesiana entre los jóvenes. Por eso dejó tantos y tan buenos amigos que, como en el caso de Don Bosco, le recuerdan como padre, maestro y amigo.