Antonio Ricaldone
Sacerdote (1868-1903)
Nacimiento: Mirabello-Monferrato-Alessandria (Italia), 19 de octubre de 1868
Profesión religiosa: San Benigno Canavese-Turín (Italia), 4 de octubre de 1885
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 19 de diciembre de 1891
Defunción: Ronda (Málaga), 9 de octubre de 1903
Nació el 19 de octubre de 1868 en Mirabello-Monferrato-Alessandria (Italia).
Era primo hermano de don Pedro Ricaldone, inspector de la Bética y futuro Rector Mayor, dos años menor que Antonio. Ambos jugaron juntos durante su infancia y trabajaron juntos como salesianos.
Estudió bachillerato en el colegio salesiano de Borgo San Martino (Alessandria, 1881-1884). En 1884 ingresó en el noviciado de San Benigno Canavese (Turín), donde profesó el 4 de octubre de 1885 con votos perpetuos y donde también cursó los estudios filosóficos.
Manifestó su vocación misionera al mismo Don Bosco, quien lo envió en 1886 a la casa salesiana de Sarrià (Barcelona) y al año siguiente marchó a Utrera, donde permanecerá, con una breve interrupción, hasta 1892. Fue ordenado sacerdote el 19 de diciembre de 1891 en Sevilla.
De 1892 a 1897 fue catequista de la escuela de artes y oficios de Sevilla y atendió espiritualmente a las Hijas de María Auxiliadora del colegio de la calle San Vicente de Sevilla.
Durante el sexenio 1897-1902, se le encomendó la dirección de la nueva casa de Carmona. Pródigo en bondad, se entregó de lleno a implantar la salesianidad en este pueblo sevillano.
El 12 de octubre de 1902, el inspector lo vuelve a enviar a fundar la nueva presencia de Santa Teresa en la localidad malagueña de Ronda. Allí volvió a sembrar trabajo y cercanía, pero en Ronda lo alcanzó la enfermedad y la muerte.
En efecto, el 29 de septiembre de 1903, durante una visita de monseñor Juan Muñoz Herrera, obispo de Málaga, don Antonio sintió por la tarde un malestar que lo obligó a guardar cama. Ya no se levantaría más del lecho. Puso todos sus asuntos en orden, tanto los materiales como los espirituales. Y a las 17.45 horas, tras una breve agonía, rodeado de los salesianos, expiraba el 9 de octubre de 1903, a los 34 años de edad.
En la carta mortuoria, su primo, el inspector don Pedro Ricaldone, dice de él: «Ordenado sacerdote en 1891 creció su fervor y trabajó siempre con celo infatigable por la salvación de las almas, edificando por doquier por la dulce simplicidad de su carácter y su sólida e industriosa piedad».
El antiguo alumno más veterano de Carmona dijo de él en 1963: «¡Don Antonio Ricaldone! El cura más bueno que m’echao a la cara… ¡Mú bueno!».