Rivera Nogueiras, Santiago

Santiago Rivera Nogueiras

Sacerdote (1930-1972)

Nacimiento: Junquera de Ambía (Orense), 26 de junio de 1930
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1948
Ordenación sacerdotal: Córdoba, 23 de junio de 1957
Defunción: El Puerto de Santa María (Cádiz), 16 de agosto de 1972

Nace en el pueblecito orensano de Junquera de Ambía. Sus padres, profundamente cristianos de condición humilde, tuvieron ocho hijos, siendo Santiago el cuarto de ellos. Contaba apenas 6 años cuando falleció su madre.

En 1943, a los 13 años, entra como aspirante en Antequera y los tres siguientes en Montilla. En San José del Valle hace el noviciado, que cierra el 16 de agosto de 1948 con la primera profesión religiosa. Estudia filosofía en Utrera y vuelve al aspirantado de Montilla para realizar el trienio práctico. En 1953, el primer año de teología lo cursa en Alcalá de Guadaíra y los tres restantes en el nuevo estudiantado teológico de Posadas, siendo ordenado sacerdote en la catedral de Córdoba el 23 de junio de 1957.

Durante el quinquenio 1957-1962 estudia oficialmente en la facultad de ciencias de la Universidad de Sevilla, licenciándose en Química. Alternó sus estudios universitarios con el apostolado en el colegio mayor universitario San Juan Bosco, en la universidad laboral y con el ejercicio del ministerio sacerdotal y de la docencia del latín en el colegio de las Hijas de María Auxiliadora de Nervión-Sevilla.

Además de su carrera de Químicas y su formación clásica, realizó estudios complementarios de cinematografía en Valladolid y de técnicas pedagógicas en la Universidad de Navarra. Tenía suficientes conocimientos lingüísticos que le permitían leer y entender francés, inglés, alemán e italiano.

En pleno verano, mientras pasaba el día acompañado de un matrimonio amigo del colegio, en la playa de Valdelagrana de El Puerto de Santa María, el mar acabó con su vida. Se fue de improviso, a sus 42 años de edad, el 16 de agosto de 1972.

Los directores salesianos de Puerto Real y de Jerez realizaron los trámites para trasladar los restos mortales a la casa de Utrera, donde llegaban a las once de la noche. Cuatro de los cinco hermanos del difunto, residentes en las provincias de Orense, Lugo, Vizcaya y Murcia, pudieron estar presentes en el traslado de los restos a su morada definitiva. La concelebración eucarística y el acompañamiento hasta el cementerio fueron una manifestación solidaria de toda la Familia Salesiana.