Cosme Robredo Galguera
Sacerdote (1926-2010)
Nacimiento: Llanes (Oviedo), 29 de diciembre de 1926
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1943
Ordenación sacerdotal: Barcelona, 31 de mayo de 1952
Defunción: Lima (Perú), 6 de octubre de 2010
Cosme Robredo nació en Llanes (Oviedo) el día 29 de diciembre de 1926, en el seno de una familia acomodada. Sus padres fueron Raimundo y María, de los que recibió una verdadera educación cristiana. Los estudios primarios los realizó en las escuelas cristianas de Llanes y en el colegio salesiano de Santander. Algo debió impactar al pequeño Cosme de solo 9 años, durante los meses de 1935 en que estuvo con los salesianos de Santander, pues quedó prendado de Don Bosco y de la vida salesiana.
En el otoño de 1939, su padre se resistió a dejarlo ir al aspirantado salesiano. Parecía razonable que primero terminara el bachillerato con los escolapios de Santander. Cosmín, como le llamaban familiarmente, cayó enfermo ante las reticencias del padre y solo se recuperó cuando este le permitió marchar al aspirantado salesiano de Carabanchel. Es una anécdota, que ya refleja en cierto modo su carácter.
En el aspirantado de Carabanchel pronto comenzó a descollar por sus dones de inteligencia y de virtud (años 1939-1942). Al terminar el aspirantado marchó a Mohernado, donde iban a transcurrir unos años decisivos para su formación. Hizo allí el noviciado (1942-1943); profesó el 16 de agosto de 1943; allí cursó los estudios de filosofía (1943-1945) y allí realizó también el trienio práctico como asistente de novicios. De Mohernando pasó a Carabanchel Alto para hacer los estudios de teología (1948-1952). Fue ordenado en Barcelona el 31 de mayo de 1952 con ocasión del XXV Congreso Eucarístico Internacional celebrado en dicha ciudad.
Estaba bien dotado para la música y terminó la carrera de piano. La completó con estudios de armonía y contrapunto. Se especializó en música sagrada con el estudio el canto gregoriano, en Solesmes. Sacó, además, la licenciatura en filosofía y letras. Era un hombre cultivado y desempeñó en la inspectoría los más diversos cargos, siempre con diligencia y espíritu de servicio. Destacamos los siguientes: prefecto en el teologado de Caranchel y de Salamanca (1952-1957); catequista y profesor de música en Guadalajara (1964-1965); director en Mohernando (1965-1971); director en Madrid-Estrecho (1971-1974); vicario y después director del teologado de Salamanca (1974-1978); vicario inspectorial y sucesivamente inspector de la inpectoría de Madrid (1978-1984)
A Don Cosme le tocó enfrentarse a años difíciles. En la década de los setenta y primera parte de los ochenta, España atravesaba una transición política de alto riesgo. La Congregación estaba inmersa en un proceso de renovación profunda, a raíz del XX Capítulo General Extraordinario, con nuevas Constituciones, nuevos modelos de pastoral y un cambio de valores, leyes y estructuras educativas en la sociedad. Las Constituciones fueron objeto de estudio y revisión durante los años en que don Cosme cumplía su servicio como director e inspector. «El amor a Don Bosco y a la Congregación, decía, se expresa en la fidelidad a las Constituciones».
Una línea fuerza de su mandato fue la de pastoralizar nuestras obras. Otra de sus preocupaciones fueron las vocaciones.
En el año 1984, acabado su sexenio como inspector en la inspectoría de Madrid, fue enviado por don Egidio Viganò a la inspectoría de Santa Rosa de Lima-Perú. El mismo don Cosme lo comenta en la última entrevista, repasando los 25 años de trabajo en Perú: «Para mi vocación salesiana ha sido una experiencia muy rica. He conocido cantidad de hermanos, de personas de gran calidad humana y cristiana, el papel maravilloso de la Congregación en Perú y de las perspectivas en la sociedad y en la Iglesia, donde tan bien encajan las opciones, el estilo y la espiritualidad salesiana».
En estos años desempeñó tareas diversas en la inspectoría salesiana y en la Iglesia local: delegado para cooperadores, consiliario de antiguos alumnos, vicario episcopal para las religiosas, vicepostulador de la causa de beatificación de monseñor Ortiz, director de la casa de Magdalena del Mar y del oratorio del Rímac. Quiso a Perú y supo ganarse el cariño y aprecio y en la capital del Perú murió el 6 de octubre de 2010.