Joaquín Sáenz Martínez
Sacerdote (1922-2009)
Nacimiento: Logroño, 16 de agosto de 1922
Profesión religiosa: Gerona, 1941
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 29 de junio de 1950
Defunción: La Paz (Bolivia), 27 de febrero de 2009
El padre Joaquín Sáenz Martínez nació en Logroño, La Rioja (España) el 16 de agosto de 1922. Ingresó como estudiante al aspirantado de Astudillo. Hizo su noviciado en Gerona, donde profesó en 1941. Cursó los estudios de teología en Carabanchel Alto y fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1950. Ejerció su ministerio sacerdotal en Sant Vicenç dels Horts como catequista, después fue director en Gerona, en Horta y en el colegio del Santo Ángel de Barcelona. Delegado inspectorial para los cooperadores y responsable de la iglesia de María Auxiliadora de Rocafort. Marchó a Bolivia, donde desplegó una gran actividad como párroco en Cochabamba y en la Paz. Fue un gran devoto y propagador de la devoción a María Auxiliadora en toda Bolivia: promoviendo congresos nacionales de María Auxiliadora y siendo animador de ADA; impulsó el congreso internacional de María Auxiliadora en Cochabamba en 1996. Entregado como pocos a los jóvenes, dejaba admirados con sus afirmaciones: «El momento educativo para nuestros jóvenes, decía, es el lugar privilegiado para el encuentro con Dios». Todo el sentido de la caridad pastoral era para él una disciplina y ascesis, es decir, la base de toda vocación salesiana. «Os he dicho que junto al santuario hay un lujoso hotel. Pero a mí salesianamente me interesan mucho más los pequeños limpiabotas que pululan alrededor». A los novicios que pasaban por la ciudad de La Paz hacia el santuario de Copacabana les repetía: «No es posible salvar un abismo a pasos cortos, llega el momento en que tenemos que saltar. Y esto es lo extraordinario, una vez que hemos tomado una resolución: comenzamos a descubrir soluciones, a encontrar medios y recursos que habíamos dejado pasar inadvertidos». En las innumerables meditaciones, charlas y conferencias nunca faltaban las frases como: «Debemos darnos cuenta de que no dependemos de nosotros mismos, sino del amor providente de nuestro Padre» o «María Auxiliadora tiene el poder de cambiarnos, para ser siempre mejores». Murió en La Paz, el 27 de febrero de 2009, a los 87 años de edad.