Samsó i Rabaixet, Antonio

Antonio Samsó i Rabaixet

Sacerdote (1939-2015)

Nacimiento: Barcelona, 3 de diciembre de 1939
Profesión religiosa: L’Arboç del Penedès, 16 de agosto de 1957
Ordenación sacerdotal: Barcelona, 28 de abril de 1968
Defunción: Barcelona, 9 de septiembre de 2015

Nació en Barcelona el 3 de diciembre de 1939 de Antonio y Josefa, sus cristianísimos padres. Oratoriano y alumno de nuestro colegio de Rocafort desde los 7 años, Antonio acoge la llamada de Dios y en 1953 se traslada al aspirantado de Gerona. El 15 de agosto de 1956 inicia el noviciado en L’Arboç del Penedès, durante el cual solicita ser enviado a las misiones. Tras la profesión emitida el 16 de agosto de 1957 y la imposición de la cruz de misionero por mano del rector mayor, don Renato Ziggiotti, marcha en diciembre a Uruguay. Cursa dos años de filosofía en el estudiantado de Manga y durante el trienio práctico trabaja en Minas de Corrales, Montevideo-colegio San Francisco de Sales y después en Talleres Don Bosco.

Terminado el trienio, en 1964 se traslada a Chile para cursar teología. Pero en el segundo año se trunca su proyecto misionero: al ponerse gravemente enfermo su padre, debe volver urgentemente a Barcelona. Al día siguiente de llegar, muere su padre y poco después fallecerá su hermano. Circunstancias que le obligan a permanecer en Barcelona para cuidar de su madre viuda. Reemprende los estudios de teología en Martí-Codolar, finalizados los cuales, es ordenado sacerdote el 28 de abril de 1968 en la iglesia de Mundet.

Ya sacerdote, es enviado provisionalmente al Tibidabo, una provisionalidad que duró 28 años, distribuidos en dos etapas: en la primera trabaja de vicario y después de párroco. Durante este tiempo funda el Grupo de Juventud del Tibidabo, que se convierte en su segunda familia.

Es destinado en 1985 a la parroquia San Juan Bosco de Barcelona, en la que trabaja con entusiasmo durante ocho años como vicario y administrador.

En 1993 vuelve al Tibidabo como párroco y permanecerá hasta 2004. Fueron años de intenso trabajo: es nombrado arcipreste del arciprestazgo de Sarrià y los últimos seis años lo compagina con el cargo de director de la comunidad. Es al mismo tiempo consiliario de la Adoración Nocturna del Tibidabo, viceconsiliario de la diocesana de Barcelona y miembro de la permanente de Madrid.

Al terminar los seis años de director, en 2004 marcha a la parroquia de Gerona, estancia que durará 11 años, en los que desarrollará una gran labor en la pastoral sanitaria de los enfermos hospitalizados.

En agosto de 2015 se incorpora a la comunidad de Ciudad Meridiana, sin tiempo para aclimatarse, pues en la noche del 9 de septiembre inesperada y repentinamente falleció, víctima de la insuficiencia cardíaca aguda que padecía.

Como buen salesiano, tenía una gran devoción a María Auxiliadora, a Don Bosco y al Sagrado Corazón, fruto de su larga estancia en el Tibidabo, donde pasaba muchas horas haciendo adoración ante el Santísimo. Fue director y padre de muchas personas, con especial sensibilidad por los enfermos y los más pobres.

Antonio era una persona sencilla, cercana, reposada y servicial hasta el extremo. Amaba y se hacía amar. Era alegre y estaba siempre de buen humor, de sonrisa y mirada un poco pícaras que lo hacían cercano y cordial. Hombre de paz, transmitía paz, sabía perdonar y nunca hablaba mal de nadie. Fue sobre todo un cristiano de calidad, que centró su persona en Cristo y que sirvió a todos con generosidad, fidelidad y sencillez, a semejanza del Buen Pastor.