Pío Sánchez López
Coadjutor (1904-1982)
Nacimiento: Motos (Guadalajara), 11 de julio de 1904
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 16 de agosto de 1946
Defunción: Barcelona, 25 de octubre de 1982
Nació en Motos (Guadalajara) «tierra de omes buenos y rica miel», el 11 de julio de 1904. Sus padres Eugenio y María, buena gente del campo, formaron una cristiana familia de siete hijos.
Terminados los estudios elementales, Pío hizo el servicio militar en Paterna (Valencia). Pasada la Guerra Civil, a sus 36 años entró como empleado en la casa de Burriana. A los dos años, comenzaba en el noviciado de Sant Vicenç dels Horts, donde hizo su primera profesión el 16 de agosto de 1946. El «cabo Sánchez», como cariñosamente era llamado por sus jóvenes compañeros, no era brillante, pero cada vez fue más apreciado por su sencillez y su bondad.
Inmediatamente fue destinado a Sarrià, casa a la que pertenecerá hasta su muerte y en la que servirá como enfermero, tanto del colegio como de la comunidad: entre otros, fueron atendidos por él don Luis Cid (en sus 15 años de invalidez) y don Rodolfo Fierro (durante un decenio).
A los tres años, hizo la profesión perpetua y con esa ocasión su director, don Felipe Alcántara, escribe: «Durante estos tres años… jamás le he oído una queja, a pesar de que es esclavo de su oficio levantándose, en ocasiones, dos o tres veces en una misma noche; de día, en los ratos libres, busca ocupación en la encuadernación y hace sus visitas para suplir la oración que a veces no puede hacer en comunidad».
Cuando se abrió la residencia de Nuestra Señora de la Merced para atender a hermanos imposibilitados, allí fue el señor Pío para prestar sus servicios, como buen samaritano.
El señor Pío era un hombre sencillo, bondadoso, tímido, de pocas palabras, pero sereno, equilibrado y atento a su deber. Vivía con los ojos abiertos a los más íntimos detalles de sus enfermos. Su entrega era más de admirar en sus últimos años, cuando más que cuidar a los demás, era él quien necesitaba ser cuidado: tenía gran sensibilidad al frío, asma, hernia y dificultades digestivas.
Si su servicio como enfermero duró 39 largos años, su propia enfermedad duró tan solo día y medio. El día 24 de octubre de 1982 fue internado en la clínica de la Sagrada Familia y fallecía al día siguiente cuando en el quirófano intentaban hacer frente a una peritonitis sin remedio. Tenía 78 años de edad.
Muchos hermanos que convivieron con él se sentían inclinados, más que a rezar por él, a rezarle a él.