Marcos Sánchez Pascual
Coadjutor (1862-1938)
Nacimiento: Odón (Teruel), 20 de abril de 1862
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 10 de julio de 1927
Defunción: Santander, 10 de junio de 1938
Marcos nació el 20 de abril de 1862 en el pueblo de Odón, de la provincia de Teruel. Sus padres Pedro Sánchez y Francisca Pascual, muy buenos cristianos, pero muy pobres, a duras penas podían mantener a sus numerosos hijos, por eso, Marcos dejó la casa paterna, cuando contaba solo 12 años, y marchó en busca de trabajo a Zaragoza. Se colocó como empleado en la casa de unos señores cristianos que se preocupaban de las prácticas piadosas de sus empleados. Con el trabajo asiduo logró reunir una cierta cantidad de dinero, que llevó a sus padres para aliviarlos de sus penurias económicas. Dios premió esta piedad familiar haciendo que prosperara en sus negocios y lograra una posición bastante acomodada. Muertos sus padres y habiendo emigrado sus hermanos a otros países, fue a Madrid. Un día que paseaba por la Ronda de Atocha, entró en la iglesia de María Auxiliadora y quedó deslumbrado viendo a los más de 700 chicos del colegio atentos a la plática que les estaba dirigiendo el sacerdote. Al terminar, los chicos cantaron un canto a María Auxiliadora y él sintió como si la Virgen lo mirara y lo llamara a ponerse a su servicio. Vuelto a su casa no pudo conciliar el sueño, pensando en la escena que había vivido en la iglesia. Al día siguiente se presentó al director del colegio y se ofreció a hacer cualquier trabajo en honor a la Virgen. Fue aceptado. Lo colocaron en la portería, donde, dadas sus cualidades de orden y limpieza, resultó ser un verdadero tesoro, como decía Don Bosco, para la casa. Visto, además su espíritu de sincera piedad, fue admitido a sus 65 años al noviciado e hizo su profesión religiosa en Carabanchel Alto el 10 de julio de 1927. Volvió a la portería de Atocha. A los dos años fue encargado del oficio de proveedor, que realizó con competencia, dada su experiencia de comerciante. Fue después destinado a Salamanca, pero no le iba bien el clima de aquella ciudad y volvió a Madrid, esta vez al colegio del Paseo de Extremadura. Finalmente fue destinado a la casa de Viñas en Santander, donde le tocó sufrir las penalidades de la Guerra Civil. Las privaciones que tuvo que soportar debilitaron gravemente su salud. Murió el 10 de junio de 1938 a los 76 años.