Joan Santaeulària i Guitart
Sacerdote (1926-1992)
Nacimiento: Puig-Reig (Barcelona), 28 de marzo de 1926
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 16 de agosto de 1947
Ordenación sacerdotal: Tibidabo, 28 de junio de 1956
Defunción: Barcelona, 21 de septiembre de 1992
Nació en Puig-Reig (Barcelona) el 28 de marzo de 1926. Él mismo dejó unas notas autobiográficas que ayudan a componer su reseña. Siendo alumno de Sarrià (1939-1944), marchó al aspirantado de Sant Vicenç dels Horts, donde hizo también el noviciado y la primera profesión el 16 de agosto de 1947.
Le sigue el bienio filosófico de Gerona y el trienio en Ciutadella. En Martí-Codolar cursa los cuatro años de teología y el 28 de junio de 1956 es ordenado sacerdote en el Tibidabo. Un año en el PAS de Turín corona su formación teológica con la licenciatura en Teología.
Comienza su apostolado sacerdotal como catequista del aspirantado de Gerona (1957-1960). Marcha después como consejero al colegio de Rocafort y seguidamente le llega el destino que marcará toda su vida: director y párroco de Sabadell (1961-1967), donde se da a una frenética labor, con los de un bando y los de otro. «Para unos era un hombre popular; para otros, un demagogo», escribe en su diario, deseoso de encarnarse con su pueblo.
Le siguen un año en Martí-Codolar, otro en la parroquia de San Juan Bosco de la Meridiana-Barcelona y el destino a la Residencia Provincial de Niños de Huesca, donde llega como un exiliado y de la que será nombrado director al año siguiente. Se entregó a fondo y a los tres años salió para Rocafort, con la aceptación de los de dentro y mucha incomprensión de la Diputación.
En Rocafort se dedica a recopilar las referencias cronológicas de las Memorias Biográficas de san Juan Bosco, trabajo que completará en Sabadell, porque le toca volver allí (1976-1982), donde se entrega de nuevo a la tarea pastoral con todas sus fuerzas. Pero el 27 de diciembre de 1982 sufre un infarto cerebral. Tras una larga recuperación en casa de su hermana Dolores, llega a Martí-Codolar, donde continúa su rehabilitación y donde acabará, entre mil dificultades su Onomasticon (seis volúmenes escritos a máquina), que recoge la lista de las personas de las que hablan las Memorias Biográficas y su relación con Don Bosco.
En 1984 sufre un infarto de corazón. Y aún aceptó con entusiasmo colaborar en la elaboración del nuevo índice de las Memorias, que afrontó a pesar de las molestias que le ocasionaban sus viajes a Madrid.
Sus últimos 11 meses los pasó en la clínica El Pilar. Las breves jaculatorias, la frecuente comunión eucarística y el sacramento de la unción de los enfermos, celebrado con fe y plena conciencia, le acompañaron hasta el momento de su muerte, ocurrido el día 21 de septiembre de 1992, a los 66 años.
Tenía el pare Joan un temperamento primario, extrovertido y entusiasta. De espíritu liberal y un tanto inconformista, era una persona amable, de gran corazón, incansable trabajador y lector empedernido.
Amaba entrañablemente a su familia, su tierra y su lengua natal, como lo testimonian las numerosas, finas y profundas poesías escritas en catalán.
Hombre de fe, sentía y vivía la paternidad de Dios y la sabía transmitir en la predicación y en el confesionario. Fe que se expresaba también en su actitud de donación total a los demás. La gente sencilla, los ancianos y enfermos, todas las personas necesitadas tenían un lugar privilegiado en su corazón.
Finalmente, profesó un tierno y filial amor a Don Bosco, cuya vida y figura estudió durante muchos años. «El Señor conceda a esta querida inspectoría hermanos que quieran a Don Bosco como lo hizo don Joan» (Antonio Rodríguez Tallón).