Sastre Miret, Juan

Juan Sastre Miret

Sacerdote (1898-1984)

Nacimiento: Ciutadella (Menorca), 24 de noviembre de 1898
Profesión religiosa: Sarrià, 20 de julio de 1924
Ordenación sacerdotal: Barcelona, 21 de junio de 1931
Defunción: Valencia, 19 de diciembre de 1984

Vio la luz en el seno de una familia muy cristiana, el 24 de noviembre de 1898, en Ciutadella (Menorca). Fue alumno del colegio salesiano de su ciudad natal y a los 19 años ingresó en el seminario diocesano, donde estudió los cursos de latín y filosofía (1917-1922). En los veranos hizo el servicio militar en Mahón.

A los 24 años marchó al colegio salesiano de Valencia-San Antonio Abad para hacer el aspirantado y a continuación inició el noviciado en Barcelona-Sarrià, donde hizo la profesión el 20 de julio de 1924. Acto seguido fue destinado al colegio salesiano de Valencia-San Antonio Abad para realizar el trienio práctico. Al terminarlo, fue admitido a la profesión perpetua (1927) e inició los estudios de teología en El Campello (1927-1931). Fue ordenado presbítero en Barcelona, el 21 de junio de 1931.

Su actividad sacerdotal estuvo centrada especialmente en la pastoral colegial y el servicio del sacramento de la confesión. Fue catequista y consejero en Pamplona, consejero en Valencia-San Antonio Abad, catequista y consejero en Ciutadella, catequista en Burriana, confesor en Alcoy, Valencia-San Juan Bosco y en Godelleta. Murió en Valencia-San Juan Bosco el 19 de diciembre de 1984, a los 86 años.

Ya de pequeño, en 1911, destacaba como actor en el colegio salesiano y como tertuliano o debatiente en diálogos sobre asuntos científico-filosófico-literarios en el seminario diocesano, lo que indica que don Juan era un seminarista destacado entre sus compañeros.

Don Juan fue un vir iustus, un hombre bueno, expresión que sintetiza, en boca de cuantos le conocieron y trataron, todos los rasgos de su personalidad: sencillez, amabilidad, bondad, servicialidad, piedad sincera. La amable sonrisa y el trato deferente le acompañaban siempre. Pasó por la vida como de puntillas, sin estorbar a nadie y haciendo el bien a todos con una generosidad sin límites.

Vivió un profundo amor a la Congregación y a Don Bosco. Se veía a la legua que la celebración de la eucaristía era el acto central de la jornada para él. Nutría una devoción filial a María Auxiliadora (nacido al calor del primer santuario de España a Ella dedicado, el de su ciudad natal) y, como hijo fidelísimo de Don Bosco, estuvo en todo momento alineado en las filas del papa.

En sus memorias (unas 800 páginas, en su mayoría manuscritas) narra sus avatares en la Guerra Civil. Inicia el relato en el momento en que, estando él presente, los salesianos que hacían los ejercicios espirituales en Valencia en julio de 1936 fueron detenidos y llevados a la cárcel Modelo. Don Juan estuvo a punto de ser fusilado (como lo fue el señor inspector, don José Calasanz y varios salesianos más), pero fue liberado y acogido en la familia de un exalumno suyo. Él quiso ser enterrado junto a sus compañeros mártires de Valencia en el panteón salesiano de Benimaclet.