Rafael Serrano Guzmán
Coadjutor (1934-2010)
Nacimiento: Córdoba, 14 de diciembre de 1934
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1953
Defunción: Sevilla, 23 de diciembre de 2010
Nació el 14 de diciembre de 1934 en Córdoba. En el oratorio del colegio salesiano brotó el germen de su vocación y marchó al aspirantado de Antequera, pasando después a Montilla.
Al encontrar cada vez más dificultad en los estudios, los superiores le orientan hacia la vocación de coadjutor y con esa inquietud ingresó en el noviciado en San José del Valle, donde profesó el 16 de agosto de 1953. Continuó allí al año siguiente consolidando su formación salesiana y preparándose para la vida práctica en los colegios. Colaboraba en las actividades del oratorio con los niños de las escuelas externas, así como en las tareas laborales en la granja y la huerta.
En los siete cursos siguientes tuvo cuatro destinos en otras tantas comunidades de la inspectoría como «maestro y asistente»: Cádiz, Écija, el oratorio de Jerez de la Frontera y el Hogar de San Fernando en Sevilla.
En 1961 fue destinado a la Universidad Laboral de Sevilla. Rafael colaboró en la pastoral colegial con los alumnos mayores que hacían carreras técnicas de aparejadores e ingenieros agrícolas e industriales. Después marchó a Algeciras durante cinco años y a Carmona durante otros cuatro, donde su actividad fueron las clases y la atención al centro juvenil.
Estudió dos años en el Angelicum de Roma (1977-1979), donde obtuvo la licenciatura en Teología Moral. A su vuelta, es enviado a La Línea de la Concepción (1979-1980). Los cinco años siguientes estuvo destinado en la casa de Triana, actuando primero como jefe de estudios de bachillerato y después como coordinador de pastoral. Finalmente, en la casa de Utrera fue coordinador de pastoral en Bachillerato y COU, destacando por su carácter amigable y bondadoso.
En Jerez comienza una nueva faceta en su vida salesiana al encomendarle en 1987 las tareas económicas. Durante ocho cursos actúa como ecónomo de la comunidad y administrador de la obra salesiana, actividad que no le impedía su contacto con los muchachos del centro juvenil, apoyando sus numerosas actividades tanto en el colegio como en la colonia veraniega del Charco de los Hurones. También la Asociación de los Antiguos Alumnos Salesianos se benefició de su apoyo y animación. Todavía pudo desempeñar durante dos cursos (1995-1997), el cargo de ecónomo en la comunidad de la casa inspectorial de Sevilla. Aquí comenzaron los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer. Ello motivó su traslado a la casa de San José del Valle, de donde pasó en 2001 a la de Pedro Ricaldone de Sevilla. Aquí falleció el 23 de diciembre de 2010, a los 76 años de edad.
Era de un natural bueno y alegre, sin maldad, sencillo, trabajador incansable y servicial. Apóstol celoso del bien de los jóvenes y preocupado por su formación, se ganaba fácilmente su confianza. Sabía transmitir el cariño por Don Bosco y María Auxiliadora de forma testimonial y persuasiva.