Francisco Vivas Rivero
Coadjutor (1935-2011)
Nacimiento: Videferre (Orense), 4 de abril de 1935
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1957
Defunción: Roma, 3 de julio de 2011
Francisco nació en el pequeño pueblo gallego Videferre de la provincia de Orense y allí pasó los primeros 14 años de su vida. Sus padres fueron Cipriano Vivas, agricultor, y Avelina Rivero, sastra. Familia humilde y religiosa. Tuvieron tres hijos, de los cuales dos fueron salesianos: Francisco, coadjutor, y Manuel, sacerdote en Venezuela. La hermana, Benita se quedó atendiendo a los padres mientras vivieron y fue el punto de referencia y acogida de los otros hermanos. En el pueblo frecuentó las escuelas populares.
Del pueblo pasó a los aspirantados de Carabanchel Alto y San Fernando de Madrid. En 1956 comenzó el noviciado en Mohernando y allí profesó como coadjutor salesiano el 16 de agosto de 1957. Fue inmediatamente enviado a la casa de San Fernando como cocinero y despensero. En 1962 fue destinado a la casa de Hermanos de Ferroviarios de Madrid y allí trabajó como enfermero hasta 1966. Invitado a incorporarse a la nueva sede romana del PAS (después UPS) ejerció el humilde, pero importante, oficio de cartero, cargo que ocupó con suma diligencia hasta 2005, en que sus fuerzas físicas comenzaron a fallarle y tuvo que dedicarse a ser ayudante del ecónomo de la casa. Su salud fue progresivamente deteriorándose y pasó varios años de sufrimientos físicos y psicológicos: mal de ojos, debilidad de corazón y soriasis… A pesar de todo, procuraba no faltar nunca a los actos comunitarios. El cardenal Farina, que durante muchos años convivió con él en la UPS, ha dejado escrito: Francisco «era un vir fidelis, fiel a Dios y su llamada, fiel a los votos y a las Reglas; fiel a Don Bosco y a los superiores… fiel a su cargo, sobre todo en la prudencia, en la discreción, fiel en el saber guardar el secreto profesional, aun conociendo la vida cotidiana de tantos hermanos. Generoso y siempre dispuesto. Pocas palabras y muchos hechos».
Se gloriaba de haber seguido siempre el consejo de su padre: «Mantente siempre lejos de los médicos» y de no haber estado nunca hospitalizado. Pero el sábado día 2 de julio de 2011 tuvo que ser ingresado urgentemente en una clínica, donde se le diagnosticó un infarto, que no logró superar y murió al día siguiente. Tras un funeral presidido por el vicario general, don Francesco Cereda y con la presencia del cardenal Amato, el regional de África don Guillermo Basáñez y todas las autoridades de la UPS, sus restos fueron trasladados al cementerio de Genzano, sede del noviciado salesiano.