Luis Xancó i Magriñà
Sacerdote (1885-1952)
Nacimiento: Barcelona, 16 de diciembre de 1885
Profesión religiosa: Sarrià, 13 de marzo de 1904
Ordenación sacerdotal: Huesca, 1 de junio de 1912
Defunción: Valencia, 16 de noviembre de 1952
Nació el 16 de diciembre de 1885 en Barcelona. Fue alumno del colegio de Rocafort y de allí marchó a Sarrià para iniciar el noviciado, que coronó con la profesión religiosa el 13 de marzo de 1904.
Estudió filosofía en Sarrià (1904-1905) y realizó el tirocinio práctico en Valencia-San Antonio (1905- 1907). Después inició teología en El Campello (1907-1908), la continuó en Sarrià (1908-1909), y terminó en Huesca (1909-1912), donde fue ordenado sacerdote, el 1 de junio de 1912.
Trabajó como consejero en Barakaldo, Alicante, Huesca y Rocafort. En 1922 fue nombrado director de la casa de Huesca (1922-1928) y después catequista de Valencia-San Antonio (1928-1936).
En Valencia le sorprendió la Guerra Civil española con otros salesianos reunidos para hacer ejercicios espirituales. Pudo refugiarse en casa de la familia Busó, que también acogía a don Basilio Bustillo, al señor López y al señor Marcos. Gracias a las gestiones del señor Mestre, pudo marchar a Gerona y formar una pequeña comunidad en la calle del Progreso, número 21. Don Luis era el capellán y daba clases a domicilio.
Después de la guerra, a pesar de su agotada salud, fue un año director de Gerona, de donde pasó a Valencia-San Antonio (1941-1943), nombrado después director de Burriana (1943-1944) y confesor de Horta (1944-1945). Se repuso algo y fue destinado como encargado de la iglesia a Alicante. Vuelve a Valencia, donde muere el 16 de noviembre de 1952, a los 66 años de edad.
Fue un gran salesiano, trabajador, piadoso y entusiasta, entregado totalmente a los jóvenes. Su vida se repartía entre la escuela, la predicación y la oración. En las casas donde trabajó procuró siempre infundir sus grandes amores, Don Bosco y María Auxiliadora.
Su época más brillante quizá fue la de Huesca; con ayuda de los antiguos alumnos llevó a cotas altísimas el oratorio festivo. Igualmente se puede decir de la devoción a María Auxiliadora. También movió resortes y corazones para la adquisición de terrenos donde construir la nueva iglesia.
Pero en sus últimos años el hombre alegre y sereno de sus buenos tiempos se había convertido en una persona angustiada y pesimista; su antiguo espíritu jovial había ido envejeciendo por los sufrimientos y los años. Un complejo de muerte se apoderó de su mente de tal modo que, estando en Valencia-San Antonio, pidió la administración de los últimos sacramentos dos años antes de morir.
Falleció en Valencia el 16 de noviembre de 1952, a los 66 años de edad.