Marcial Cid González
Sacerdote (1928-2016)
Nacimiento: Ribo-Taboadela (Orense), 16 de julio de 1928
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1947
Ordenación sacerdotal: Madrid-Carabanchel Alto, 24 de junio de 1956
Defunción: Sevilla, 9 de octubre de 2016
Nació el 16 de julio de 1928 en Ribo-Taboadela (Orense). Eran 16 hermanos. Su padre Antonio, se dedicaba a las faenas del campo. Dos tíos suyos, ambos hermanos de su padre, también dedicaron su vida a Cristo: uno era sacerdote franciscano y una religiosa. Todos los hijos de don Antonio Cid frecuentaron colegios religiosos en régimen de internado. Marcial estuvo de alumno en los salesianos de Orense. Tres de sus hermanos profesaron en la Congregación Salesiana.
Miguel Rodríguez Rumbao, encargado de la promoción vocacional en tierras gallegas, se interesó por el niño y, con la aceptación de sus padres, ingresó en el aspirantado de Antequera, donde estuvo un curso; de allí pasó a Montilla, donde concluyó en aspirantado.
En 1946, pasó al noviciado de San José del Valle. Hizo su profesión el 16 de agosto de 1947. De allí pasa a estudiar al estudiantado filosófico de Nuestra Señora de Consolación de Utrera. Realiza su tirocinio práctico en la casa de Málaga (1949-1952). Posteriormente, marcha al teologado de Carabanchel Alto (1952-1956), donde estudia teología y es ordenado el 24 de junio de 1956.
Su actividad pastoral estuvo centrada en la docencia: Puerto Real (1956-1965), como asistente y maestro de música; Campano (1965-1974), como asistente y maestro de matemáticas, ciencias y música; Triana (1974-1979), como profesor de música; Badajoz (1979-2010), como profesor de música y otros servicios; en la casa de salud de María Auxiliadora en Córdoba (2010-2012) y la casa de mayores y enfermos Pedro Ricaldone en Sevilla (2012-2016). En 1972 obtuvo el título de profesor de piano en el conservatorio superior de Sevilla.
Fue de los últimos que se trasladan de la casa de salud de Córdoba a Sevilla Don Pedro Ricaldone el 25 de julio de 2012. Esos cuatro años los pasó con achaques y enfermedades, afectado además del mal de Alzheimer.
Falleció el 9 de octubre de 2016 en Sevilla, con 88 años de edad.
Fue un salesiano amigo del orden, sufrido, respetuoso, atento y educado. Como salesiano se hizo querer, preocupándose de los chicos. De prodigiosa memoria, conocía el nombre de todos los alumnos y sus historias familiares. Estaba presente siempre en el patio, al que asistía activamente. La animación musical fue su instrumento para educar y llegar a los muchachos.