Salgado Pardo, Manuel

Manuel Salgado Pardo

Sacerdote (1929-2016)

Nacimiento: Ribo-Taboadela (Orense), 6 de abril de 1929
Profesión religiosa: Sevilla, 16 de agosto de 1948
Ordenación sacerdotal: Córdoba, 23 de junio de 1957
Defunción: Sevilla, 30 de septiembre de 2016

Nació el 6 de abril de 1929 en Ribo-Taboadela (Orense). Eran siete hermanos en la familia; su padre, Adolfo, se dedicaba a las tareas del campo y del ganado familiar; su madre, a las tareas de casa. Al trasladarse su familia a Orense, ingresó en el colegio salesiano de la ciudad, donde realizó los estudios primarios.

A los 14 años, animado por don Miguel Rodríguez Rumbao, marcha al aspirantado de Antequera y al año siguiente se traslada al de Montilla, donde cursará los tres años restantes. Entra en el noviciado de San José del Valle en agosto de 1947 y profesa el 16 de agosto de 1948. Cursa filosofía en Nuestra Señora de Consolación en Utrera (1948-1950).

En 1950 comenzó el trienio práctico en la casa de Granada, que estaba en los comienzos de su fundación, y lo terminó en las escuelas de Santa Teresa de Ronda. En 1953 comienza sus estudios de teología en Alcalá de Guadaíra, los prosigue en el nuevo teologado de Posadas y es ordenado en Córdoba el 23 de junio de 1957.

Su actividad sacerdotal se desarrolla sobre todo con los alumnos de primera enseñanza, asumiendo los servicios de encargado de pastoral y administrador. Al primer año de pastoral sacerdotal pasado en la Universidad Laboral de Sevilla (1957-1958), le siguen los siguientes destinos: Rota (1958-1959), Puebla de la Calzada (1959-1971), Huelva (1971-1978), colegio de Lora Tamayo de Jerez (1978-1986), el colegio de Torres Silva de Jerez (1986-1987) y Badajoz (1987-2011).

En 2011 ingresa en la casa de salud María Auxiliadora de Córdoba y al año siguiente se traslada a la de Pedro Ricaldone de Sevilla (2012-2016), donde fallece el 30 de septiembre de 2016, a los 87 años de edad.

Fue una persona de gran sentido religioso, que se transparentaba en las prácticas de piedad y en los servicios ministeriales. Sentía predilección por la escuela, especialmente por la educación primaria. Como buen gallego, echaba de menos a su tierra y su familia. Supo ser ejemplo de entrega y tesón en el desarrollo de sus tareas.