Fernández Díez, Albino

Albino Fernández Díez

Sacerdote (1915-2011)

Nacimiento: Navamuel (Cantabria), 23 de diciembre de 1915
Profesión religiosa: Villa Moglia, 8 de septiembre de 1932
Ordenación sacerdotal: Shanghái (China), 29 de enero de 1943
Defunción: León, 27 de junio de 2011

Nació en Navamuel el día 23 de diciembre de 1915. Fueron sus padres Saturio y Demetria. La familia, muy cultivada religiosamente, quiso que Albino fuera bautizado el día de Navidad. En su ascendencia familiar se cuentan hasta cuatro sacerdotes, lo que indica la profunda religiosidad de esta familia.

Siguiendo el ejemplo de otro familiar salesiano, don Pedro Rodríguez, entró como aspirante en el seminario salesiano misionero de Astudillo. Era el 14 de septiembre de 1928. Fue enviado a hacer el noviciado a Villa Moglia (Italia) y allí hizo su primera profesión el 8 de septiembre de 1932.

Dos años antes habían sido martirizados en China los santos salesianos Luis Versiglia y Calixto Caravario, hecho que despertó el sueño misionero de Albino por ir a evangelizar a China. Fue destinado a la casa salesiana de Shaukiwan, para realizar allí los estudios de filosofía (1932-1935) y aprender el idioma. Terminados los estudios filosóficos, fue enviado como asistente y educador a Yunnafu (actualmente Kunning) durante tres años y un año más como asistente en Macao. Los estudios teológicos los hizo en Hong Kong de 1939 a 1943. Fue ordenado sacerdote el 29 de enero de 1943 en Shanghái.

Su primer destino como sacerdote fue el de catequista en Shiuchow (1943-1945). De allí fue enviado como confesor a Yunnanfu, donde permaneció hasta que los religiosos fueron expulsados de China en 1951. Don Albino había creado allí una gran banda de música y dos equipos de baloncesto. Los chinos le pidieron que se quedara para dirigir la banda y seguir los equipos de baloncesto, pero él contestó que si expulsaban a toda la comunidad salesiana él no podía quedarse solo.

Así que, cuando apenas había cumplido 36 años, tuvo que regresar a España. Fue el encargado de la granja de capataces agrícolas de Bastiagueiro (1951-1955). Pasó sucesivamente por el colegio de Allariz, colegio de Huérfanos de Ferroviarios de León, Celanova, Vilagarcía de Arousa y Allariz (1969-2006). De Allariz salió solo para ser ingresado en la enfermería de la casa de León, donde falleció el 27 de junio de 2011, a los 95 años de edad.

Don Albino se consideraba de Allariz. Se sentía feliz allí y los alaricanos lo sentían como suyo, incluso le dedicaron una calle en el pueblo. Él había educado a los jóvenes de la villa con su música, sus juegos, sus deportes, su teleclub y con su actividad pastoral.

Entre sus cualidades destacaba la música. Don Albino era verdaderamente un mago del violín, pero dominó también otros instrumentos, como la trompeta y la guitarra. Lo que siempre le llenó de gozo fueron las rondallas, con sus capas de tuna, con las que intervenía en fiestas populares o colegiales, en veladas culturales, en las celebraciones salesianas locales y provinciales.

Era un hombre culto. Además de la lengua materna, el español, dominaba bien el inglés, el francés, el italiano, el portugués y el chino. Amante del deporte, le apasionó el baloncesto. La Federación Provincial de Baloncesto de Orense le concedió la Medalla de Oro al mérito deportivo por su trayectoria educativa en este deporte. Amaba el oratorio, en el que acompañaba durante horas y horas a niños, adolescentes y jóvenes que acudían por las tardes de cada día y la mayor parte del tiempo de los fines de semana y días festivos. Don Albino era el alma de un sinfín de actividades: música, manualidades, apoyo escolar, dibujo y pintura, juegos de salón, concursos, etc.

Pero sobre todo don Albino era un hombre de Dios y ello se traslucía en el talante con que vivía su vida, en el testimonio que ofrecía y en la actividad pastoral desarrollada desde su condición.

Su muerte fue muy sentida por todos. Sus restos mortales fueron trasladados a Allariz, donde reposan en el panteón salesiano de la ciudad.