Joan Corbella Margalef
Sacerdote (1907-1994)
Nacimiento: Tivissa (Tarragona), 26 de noviembre de 1907
Profesión religiosa: Sarrià, 10 de julio de 1925
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 15 de junio de 1935
Defunción: Martí-Codolar, 19 de mayo de 1994
Nació el 26 de noviembre de 1907 en Tivissa (Tarragona). Sus padres, Juan y Rita, formaron una familia cristiana de ocho hijos, de los cuales Juan fue el sexto. El padre era un cualificado enólogo, muy trabajador y emprendedor; construyó las primeras cavas del pueblo y comercializó la marca Corbeille. Fue una persona profundamente religiosa y gran luchador a favor de la Iglesia y del entendimiento entre derechas e izquierdas. Durante la Guerra Civil española fueron asesinados sus hermanos José María y Jaime; después de la guerra murió también su hermano Artemio y su padre.
En el curso 1917-1918 Juan entró como alumno interno en el colegio salesiano de Mataró; allí estudió primaria y bachillerato. Comenzó el noviciado en Sarrià, donde profesó el 10 de julio de 1925. Estudió filosofía en Sarrià y Villena (1925-1927), realizó el tirocinio práctico en Villena y teología en Carabanchel Alto (1927-1931). Estudió magisterio y fue ordenado sacerdote en Carabanchel el 15 de junio de 1935 por monseñor Manuel González.
Comenzó su apostolado sacerdotal en Alcoy (1935-1936). Durante la Guerra Civil permaneció escondido en Valencia. Al terminar la guerra, vuelve a Alcoy (1939-1948) dedicado especialmente a los jóvenes del círculo Domingo Savio, a la formación de catequistas y a la promoción vocacional. Siguieron los destinos a Burriana (1948-1949), Valencia-Sagunto (1949-1952), Valencia-Ruzafa (1952-1953), Rocafort (1953-1954), Alicante (1954-1955), Zaragoza (1955-1957), Universidad Laboral de Sevilla (1957-1958), Sarrià (1958-1963) y Rocafort (1963-1973).
Tras una etapa de ausencia temporal de la casa religiosa por motivos de salud (1973-1993), durante la cual visitaba semanalmente la casa provincial, fue internado en la residencia salesiana de Martí-Codolar, donde murió el 19 de mayo de 1994, a los 86 años de edad.
Maestro y licenciado en Historia, reconocía haber pasado «toda mi vida sobre la máquina de escribir, durante todos los ratos libres de la clase o del confesionario». Gran trabajador, afectuoso y exigente, fue un apóstol de la predicación y del confesionario, persona profundamente religiosa, fiel a la oración, fuerte devoción eucarística y un amor filial a María Auxiliadora. Buen conocedor de Don Bosco, cuidó de llenar de historia y de doctrina salesiana sus libros, predicaciones y ejercicios espirituales que dirigió.
Se entregó con gran dedicación a la promoción de las vocaciones salesianas entre los jóvenes, especialmente en sus años de Alcoy. Era muy exigente con cuantos dirigía espiritualmente, a quienes planteaba con claridad y sin remilgos la posible vocación sacerdotal o religiosa. A sus catequistas los animaba a comprometerse en apostolados. Muchos salesianos alcoyanos le deben su vocación. Fue un hombre de Dios.