Alfonso Milán Gómez
Sacerdote (1927-1994)
Nacimiento: Valoria del Alcor (Palencia), 2 de agosto de 1927
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 16 de agosto de 1943
Ordenación sacerdotal: Barcelona, 23 de junio de 1952
Defunción: Orense, 16 de mayo de 1994
Nació en Valoria del Alcor, provincia de Palencia, el 2 de agosto de 1927. Con once años marchó a Astudillo para iniciar el aspirantado. Hace el noviciado y profesa en Carabanchel Alto el 16 de agosto de 1943. Recibirá la ordenación sacerdotal en Barcelona, durante el Congreso Eucarístico Internacional, después de hacer los estudios teológicos en Carabanchel.
Tras su ordenación fue enviado a estudiar la carrera de Ciencias Químicas. Santander, Zamora y Orense serán sus primeros destinos. Al abrirse el nuevo colegio Centro Don Bosco de León, él fue su primer director. En 1973 es nombrado rector de la Universidad Laboral de Zamora, hasta 1983 en que los salesianos denunciaron el convenio establecido con el Ministerio. Fueron unas gestiones delicadas por ambas partes, en las que don Alfonso tuvo un papel importante tanto con las autoridades académicas como con el claustro de profesores.
Después de varios años en Orense, es nombrado inspector-provincial de la inspectoría de Santiago el Mayor con sede en León. Durante su mandato se abrió la casa del nuevo Avilés, la de Villamuriel de Cerrato (Palencia), la de Thiès en Senegal, la de Lugo y, como obra de colaboración de las inspectorías de León, Bilbao y Madrid, el centro de estudios de Burgos. También durante su mandato se cerraron algunas casas de colaboración.
Terminado su sexenio como inspector, lo vemos de nuevo de director en Orense. Será breve su estancia en este colegio. El 16 de mayo de 1994, mientras paseaba con varios salesianos por el patio, cayó en brazos de uno de ellos. Segundos después, don Alfonso fallecía.
Fue un salesiano honrado, responsable, trabajador, exigente consigo mismo y con los demás; como religioso era de una fe sencilla, que tendía más a la práctica que a las grandes concepciones teológicas; como hombre de gobierno era fácil constatar cuáles eran sus más hondas preocupaciones: las vocaciones, la asimilación de las Constituciones Salesianas renovadas, la Familia Salesiana, la capacidad de animación de los directores y la consolidación de nuestra presencia en África.
Murió don Alfonso en el patio, la cátedra por excelencia de todo salesiano.