Vicente Peris Muñoz
Sacerdote (1907-1993)
Nacimiento: Bonrepós (Valencia), 15 de septiembre de 1907
Profesión religiosa: Sarrià, 19 de julio de 1925
Ordenación sacerdotal: Madrid, 15 de junio de 1935
Defunción: Cuenca (Ecuador), 16 de marzo de 1993
Nació el 15 de septiembre de 1907, en Bonrepós (Valencia).
Era el menor de los tres hijos de Ramón y María que se hicieron salesianos. Siguiendo el ejemplo de los otros dos, tras un tiempo en el colegio de San Antonio Abad de Valencia, pasó al aspirantado de El Campello (1920-1924), inició el noviciado en Sarrià y allí emitió su primera profesión 19 de julio de 1925.
Tras el bienio filosófico en el mismo Sarrià, hizo el tirocinio práctico en Ciutadella y teología en Carabanchel Alto (1931-1935), siendo ordenado presbítero el 15 de junio de 1935.
Estrenó su sacerdocio en Ciutadella, donde le sorprendió la Guerra Civil. Como el resto de la comunidad, fue detenido y encerrado en un barco-prisión de Mahón, hasta el 1 de enero de 1937, cuando fueron liberados. Encontró entonces acogida y refugio en la familia Camps i Febrer. Posteriormente hubo de incorporarse al ejército republicano.
Al acabar la guerra trabajó como consejero o catequista en Alcoy, Alicante, Rocafort, Sant Vicenç dels Horts y, como confesor de novicios, en L’Arbóç del Penedés (1950-1961).
En 1961 marcha a Ecuador y entregará el resto de su vida en la misión del obispo de Méndez y Gualaquiza, monseñor José Félix Pintado, con quien le unía una gran amistad.
Llegó silencioso, pálido y débil, pero fue recibido con gran cariño. Trabajó en Limón, Gualaquiza, Balzar y Guayaquil, donde murió.
Su vida estuvo marcada por su escasa salud física desde la juventud. A pesar de ello y de su carácter reservado, supo llevar un apostolado silencioso pero eficaz con toda clase de gente. Su manera de hacer suave y delicada, su interés en saber de cada uno le abrían las puertas de todos los hogares. Muchos le regalaban ropa, telas y dinero para los pobres y las misiones del vicariato salesiano. Trabajó con el padre Cayetano Tarruell, gran misionero español en Ecuador, en las diferentes actividades religiosas y sociales.
Según su director de su comunidad, el padre, Aurelio Pischedda, «más que un apostolado llamativo y de apariencias, lo que no era muy propio de su carácter reservado y de pocas palabras, supo llevar a cabo su misión eficazmente, con palabras y consejos a las personas humildes y a los “intelectuales” que acudían también a él en busca de orientación… Fue un salesiano bueno, fidelísimo servidor de la Congregación y siempre coherente con la doctrina de Iglesia».
En los más de 30 años de residencia en Ecuador renunció generosamente volver a España, pero no olvidó nunca su tierra natal ni a sus familiares y salesianos de Valencia, con quienes se comunicaba asiduamente.
Murió de una insuficiencia cardíaca en la vigilia de su traslado a la casa de Cuenca para estar mejor atendido, el 16 de marzo de 1993.