Antonio Ureña Arroyo
Sacerdote (1909-1991)
Nacimiento: Montefrío (Granada), 21 de enero de 1909
Profesión religiosa: San José del Valle, 3 de septiembre de 1930
Ordenación sacerdotal: Málaga, 18 de junio de 1939
Defunción: Martí-Codolar, 21 de octubre de 1991
Nace en el pueblo granadino de Montefrío, el 21 de enero de 1909. De pequeño, se traslada la familia a Montilla, donde frecuenta el colegio salesiano. Su hermano Francisco también será salesiano.
Ya maduro, se presenta al director con su decisión de querer ser salesiano. Se incorpora al aspirantado montillano y marcha al noviciado de San José del Valle en 1929; el 3 de septiembre de 1930 emite sus primeros votos como religioso. Allí mismo estudia los cursos de filosofía (1930-1932). El tirocinio lo hace en Málaga.
En 1935 va al estudiantado de Madrid-Carabanchel Alto para el estudio de la teología. En el verano de 1936, siendo destinado a Málaga para realizar la pastoral de verano, es testigo del martirio de la mayor parte de la comunidad salesiana. Martirio del que él mismo, dada su juventud, se salva por mediación de un anarquista del barrio. Pasa los meses de dominación republicana medio escondido por una familia en la colonia de Santa Inés en las inmediaciones de la ciudad. Recoge estas experiencias en Días de prisión y muerte de los salesianos de Málaga, Málaga, 1937.
Tras terminar sus estudios teológicos en Madrid, es ordenado sacerdote en Málaga el 18 de junio de 1939.
Su primer destino como joven sacerdote es el colegio de Córdoba. Trabajará como confesor y administrador en las casas de Santa Cruz de Tenerife, Arcos y Morón de la Frontera, de nuevo Santa Cruz, Las Palmas de Gran Canaria, Málaga, El Castillo de Ronda y por fin en Úbeda (1976-1991).
Tres meses antes de fallecer, es trasladado a la casa de enfermos de Martí-Codolar, donde falleció el 21 de octubre de 1991, a los 82 años de edad.
Fue un salesiano cariñoso, amable y de buen humor, dotado de sensibilidad poética y arte dramático. Buen pastor, hizo de la confesión un medio de la misericordia de Dios y un remedio para los males del alma de muchos muchachos y no pocos adultos.