Cuadrado Rodríguez, Rogelio

Rogelio Cuadrado Rodríguez

Sacerdote (1931-1991)

Nacimiento: Grandes (Salamanca), 27 de febrero de 1931
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1948
Ordenación sacerdotal: Córdoba, 23 de junio de 1957
Defunción: Morón de la Frontera, 2 de octubre de 1991

Nace en el pueblecito salmantino de Grandes. Tras los cuatro años de aspirantado en Antequera y Montilla (1943-1947), en San José del Valle hace el noviciado, que culmina el 16 de agosto de 1948 con la profesión religiosa, y los estudios filosóficos. En 1950 es destinado para el trienio práctico al Hogar de San Fernando-Sevilla. Iniciados los estudios teológicos en Alcalá de Guadaíra (1954) y concluidos en Posadas con la ordenación sacerdotal en Córdoba (23 de junio de 1957), vuelve al Hogar de San Fernando para su primera misa, siendo padrino el marqués del Contadero, alcalde de la ciudad.

Recién estrenado su sacerdocio, llega a la Universidad Laboral de Sevilla, para dirigir durante dos años uno de sus colegios. El cuatrienio siguiente, sin salir de Sevilla, lo pasa en la casa de la Santísima Trinidad, con el cargo de consejero de bachillerato.

En 1962, destinado a la casa de Triana, siempre en Sevilla, permanecerá 16 años, como consejero, primero, y como administrador, después. Triana caló tan hondo en su corazón, que se consideraba un trianero más. Como administrador se distinguió por su talante austero y ahorrador, pero cuando se trataba de las necesidades de un hermano, de las fiestas salesianas, de las actividades de pastoral o de las exigencias de un centro educativo moderno, era espléndido y dadivoso.

Deja Triana al ser destinado en 1978, como administrador de la casa de Puebla de la Calzada y, en 1981, como director de la misma. En 1983 pasa a la casa de Morón de la Frontera, una vez más como vicario y administrador, para en 1989 ser nombrado director.

Su gran corazón le ganó la estima y el aprecio de todos. Esto se puso de manifiesto durante su enfermedad. Las visitas de padres, alumnos, profesores y amigos eran continuas. Su gran sentido del humor iluminó su enfermedad, no se lamentaba jamás y hacía incluso pasar buenos ratos a su lado. Los profesores y el personal de servicio le regalaron una Medalla de Oro de María Auxiliadora, uno de los gestos que más le emocionó en los últimos días de su vida.

Fue un gran salesiano, que no regateó esfuerzos para mostrar con el ejemplo y la palabra, la espiritualidad del quehacer diario. Junto al trabajo, hay que destacar su amor filial a la Virgen Auxiliadora, a la sentaíta de Triana.

Siendo director de la casa de Morón de la Frontera, empezó a empeorar su salud, fue sometido a una operación, pero vio cómo se acercaba su momento final. Cuando supo lo irreversible de su situación, se preparó al gran paso. Recibió los sacramentos, aceptó la voluntad de Dios y ofreció su vida por el incremento de las vocaciones. Su último gesto consciente fue el beso al crucifijo y a la imagen de María Auxiliadora. Falleció el 2 de octubre de 1991, a los 60 años de edad.