Francisco Carrasco Moreno
Coadjutor (1933-1990)
Nacimiento: Chinchón (Madrid), 10 de octubre de 1933
Profesión religiosa: Astudillo, 16 de agosto de 1958
Defunción: Burgos, 7 de marzo de 1990
Nació el 10 de octubre de 1933 en Chinchón (Madrid), en el hogar profundamente cristiano formado por Andrés y Dionisia, a quienes el Señor bendijo con la alegría de cinco hijos. Paco era el más pequeño. La familia se trasladó a vivir a Madrid, muy cerca del colegio salesiano de Atocha, en el que Paco realizó sus estudios elementales. A la temprana edad de 14 años comenzó a trabajar, pero continuó íntimamente vinculado a las actividades de tiempo libre del centro, como miembro activo del círculo Domingo Savio, que dirigía don Higinio Arce.
Desde 1954 a 1957 realizó el aspirantado y aprendió el oficio de sastre. Decidido a hacerse salesiano, inició el noviciado en Astudillo en 1957 e hizo su primera profesión el 16 de agosto de 1958.
Recién profeso, fue destinado a la Universidad Laboral de Zamora, donde permaneció hasta 1967 como maestro de sastrería. Al abrirse la casa de Vilagarcía de Arousa, fue destinado a ella como administrador. Al año siguiente pasó al Centro Don Bosco de León, con la misma responsabilidad. Durante su estancia en León, se trasladó a Madrid por un período de cuatro meses. En la capital, la inspectoría de León transformó un ruinoso chalé para poder acoger en casa propia —la Pagoda— a los hermanos que acudían a ampliar o finalizar estudios universitarios en Madrid. Esa casa supuso para Paco muchos quebraderos de cabeza, muchas visitas a despachos oficiales y no poca audacia.
Fue después administrador en el Centro Don Bosco de León y de ahí pasó al colegio de Vigo-San Roque como jefe de residencia en los años 1971-1973. Esos mismos cargos los ejerció en el colegio de Huérfanos de Ferroviarios de León (1973-1977) y en las nuevas casas de Valladolid (1977-1979) y Santiago de Compostela (1979-1983). Como puede apreciarse, Paco gozaba de la plena confianza de los inspectores, que lo enviaban preferentemente allí donde se abrían nuevas presencias, que exigían gran trabajo y personas emprendedoras y de buen talante. Y Paco era una de esas personas, siempre disponible y siempre amable con todos. En la Central Catequística de Madrid estuvo desde 1893 a 1989.
Finalmente, en el verano de 1989 la obediencia le asignó el que iba a ser su último destino: Burgos, donde se estaba creando un centro propio de estudios para el período del postnoviciado, con la intención de afiliarlo a la Universidad Pontificia de Salamanca. Como el nuevo curso apremiaba, se encontró una solución provisional con el alquiler de unos pisos, todavía en fase de construcción. Desde el primer momento, Paco actuó con su ímpetu emprendedor. El 15 de septiembre llegaban los hermanos jóvenes y, pocos días después, se normalizaba la vida. La tarde del 7 de marzo de 1990, salió a realizar unas gestiones, acompañado por uno de los jóvenes hermanos, estudiante de filosofía. Al regreso, en un tramo de la carretera, sin aparente peligrosidad, chocaron frontalmente contra un turismo que circulaba en sentido contrario. Paco falleció mientras era conducido al hospital, a los 56 años de edad. Paco era todo corazón y se volcaba hacia las personas que trataba, por eso era estimado y querido por todos. Llevado de su celo apostólico, se ofreció para el Proyecto África. Llegó a recibir el crucifijo de misionero de manos del Rector Mayor, en la basílica de María Auxiliadora de Turín, pero disposiciones de última hora lo encaminaron hacia otras actividades e impidieron su marcha a Senegal. No obstante, continuó viviendo con intensidad el espíritu misionero.
La entrega callada y generosa, la actividad desbordante, era fruto de una piedad sencilla y profunda. Era fiel a la oración comunitaria y a la oración personal en el silencio de la capilla. Su amor a María Auxiliadora se hacía tangible en la preparación de sus fiestas, en el adorno de sus altares e imágenes, en el reparto de sus calendarios.
Por deseo de sus hermanos, fue enterrado en el panteón de Carabanchel Alto, en el que reposan un gran número de salesianos.