Rafael Moreno Márquez
Sacerdote (1927-1990)
Nacimiento: Córdoba, 7 de agosto de 1927
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1946
Ordenación sacerdotal: Carabanchel, 26 de junio de 1955
Defunción: Córdoba, 19 de febrero de 1990
Nace en Córdoba el 7 de agosto de 1927 en el seno de una familia muy religiosa. Pablo VI les concedió la Cruz Pro Pontífice et Ecclesia, ya que los cinco hijos de la familia fueron religiosos (cuatro hermanas religiosas y él, sacerdote salesiano). Rafael, único hijo varón de la familia, ingresa en el colegio salesiano de Córdoba. El clima de alegría y familiaridad que reina en el colegio, lo cautiva rápidamente y le hace decir: «Yo, salesiano». Fue al aspirantado de Montilla con algunos cursos de bachillerato cursados.
En San José del Valle ingresa en el noviciado en 1945 y emite los primeros votos el 16 de agosto de 1946. Realiza sus estudios de filosofía en el estudiantado de Consolación en Utrera para hacer en Málaga su trienio práctico entre los alumnos internos de la escuela profesional.
En 1951 marcha al teologado de Carabanchel Alto (1951-1955). Estudia teología y es ordenado sacerdote en Madrid el 26 de junio de 1955.
Ya sacerdote, es destinado de nuevo a Málaga como catequista. En esos años realiza su servicio como capellán militar en Melilla en un Tercio de la Legión (1958-1960). Solía comentar sus experiencias en el Peñón de Alhucemas y en los presidios españoles.
A su vuelta ejerce de secretario en la sede inspectorial de Córdoba (1960-1965) y compagina este cargo de responsabilidad con el de confesor en el colegio. Es nombrado entonces director de la casa de Palma del Río (Córdoba, 1965-1971), en la que se atendía un grupo de aspirantes a coadjutores, en pleno postconcilio.
Tras un año de estudios de pastoral en Madrid, vuelve de nuevo a ocupar durante siete años el cargo de secretario inspectorial, al mismo tiempo que dirige un grupo de postnovicios en pisos de Córdoba.
En 1979 se le invita a realizar el curso de formación permanente de El Campello, pero debe volver a los pocos meses al trabajo pastoral. Unos fuertes dolores de cabeza que lo mortifican desde algún tiempo son diagnosticados en noviembre en Córdoba como tumor cerebral. Es operado con éxito, pero pierde el 90 por ciento de la visión. Esto supone un duro revés, que Rafael acepta de modo admirable.
Al abrirse en 1983 en Córdoba la residencia de orientación vocacional para los aspirantes, es destinado a ella para formar parte de la comunidad. Son años de testimonio y aceptación de su situación. La enfermedad busca otra manera de manifestarse y se le declara un tumor esta vez medular. Es tratado y atendido por la comunidad salesiana y sus hermanas religiosas. Fallece en el Hospital de la Cruz Roja de Córdoba el 19 de febrero de 1990, a la edad de 62 años.
Fue un hombre prudente, callado, amable y cordial. Su austeridad en todos los sentidos, su fidelidad y su aceptación de la enfermedad hicieron de él una persona ejemplar.