Ramos Lores, Vicente

Vicente Ramos Lores

Sacerdote (1941-1989)

Nacimiento: Ventanilla (Palencia), 5 de abril de 1941
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1960
Ordenación sacerdotal: Guatemala, 28 de junio de 1970
Defunción: Mohernando, 25 de septiembre de 1989

Vicente nació el 5 de abril de 1941 en Ventanilla, pueblo situado en el valle Estrecho, en las montañas que separan Palencia de Cantabria. Su padre era el maestro del pueblo y formó una familia numerosa de la que cinco hijos fueron entregados a la Iglesia como sacerdotes o religiosos. Vicente era el más pequeño, y del pueblo pasó al aspirantado de Astudillo y luego a Arévalo.

Hizo el noviciado en Mohernando en 1959-1960 y profesó el 16 de agosto de 1960. Pidió ir a las misiones y fue destinado a Centroamérica, donde prosiguió sus estudios de filosofía en San Salvador. Hizo el trienio en Guatemala y en la misma ciudad estudió teología y fue ordenado sacerdote el 28 de junio de 1970.

Como sacerdote ejerció su ministerio en Nicaragua, donde también completó estudios de literatura en la patria de Rubén Darío. Pero pronto le visitó la enfermedad y tuvo que regresar a España, donde pasó por diversas casas: San Fernando de Madrid, Carabanchel Alto, Salamanca y la casa inspectorial. En todas de manera provisional, en régimen de convalecencia, sin llegar nunca a recobrar del todo su salud, con alternancias de euforia y decaimiento, que al dolor físico añadían el dolor psíquico.

Finalmente, fue enviado a Mohernando, donde pareció que se reponía al contacto con el campo y la ganadería que allí se cuidaba. Bien acogido por los novicios y el personal de la granja, le dieron una cierta serenidad. El 25 de septiembre de 1989 fue a vendimiar con todos los demás de la comunidad. El día era caluroso por demás y él trabajó con ahínco. Rematada la tarea, estando sudoroso se metió en la piscina para refrescarse, pero solo tuvo tiempo de dar algunas brazadas. Sin ninguna exclamación de alarma, sin ningún gesto extraño, se quedó petrificado. Cuando los demás lo advirtieron, ya no había nada que hacer. Había muerto.