Manuel Nácher Monferrer
Coadjutor (1906-1989)
Nacimiento: Adzaneta (Castellón), 25 de diciembre de 1906
Profesión religiosa: Gerona, 31 de julio de 1934
Defunción: Martí-Codolar, 31 de agosto de 1989
Nació en Adzaneta (Castellón) el día de Navidad del año 1906. Fue el quinto de seis hermanos. Siendo muy pequeño, su familia se trasladó a Barcelona, en donde hizo los estudios elementales. Su primer jornal lo ganó en la librería Casal, pero fue en la editorial Subirana donde se formó profesionalmente, llegando a ser, muy joven, jefe de encuadernación.
Formando parte de un grupo teatral de las congregaciones marianas, entró en contacto con los salesianos de Barcelona-Rocafort y, más en concreto, con el salesiano don Antonio Martín, que le orientó vocacionalmente, y a sus 26 años marchó a Sant Vicenç del Horts para empezar el aspirantado y luego a Gerona para el noviciado, que terminó con la profesión religiosa como salesiano coadjutor el día 31 de julio del año 1934.
Pasó los dos años siguientes en San Benigno Canavese (Italia), donde se perfeccionó en su oficio. En plena Guerra Civil española volvió a España y fue destinado a Pamplona, donde organizó el taller de imprenta al tiempo que cumplía con sus deberes militares. Estuvo durante 22 años en Pamplona, donde formó a muchos jóvenes, que luego triunfaron en el mundo profesional. Dejó muchísimos antiguos alumnos que le recordaron y mantuvieron estrecha relación con él a través de los años. Uno de sus alumnos de imprenta que quedó campeón en un concurso nacional atribuyó su triunfo a su queridísimo profesor, don Manuel Nácher, «verdadero caballero y monje del trabajo».
Al erigirse la nueva inspectoría san José de Valencia, fue destinado a la comunidad de la calle Sagunto de Valencia, como enfermero, cargo que desempeñó con eficacia y delicadeza, atendiendo por igual a los salesianos que a los alumnos. Finalmente marchó a El Campello, donde permaneció hasta que, enfermo, fue llevado a la residencia salesiana de Martí-Codolar, donde falleció el 31 de agosto de 1989, a los 82 años de edad.
Don Manuel fue un gran salesiano, piadoso, austero, sencillo, ingenuo a veces y gran trabajador. Siempre se le vio puntual en la oración comunitaria, a pesar de sus ocupaciones específicas de enfermero. En una época en la que la tendencia a una vida fácil y cómoda se asomaba a las casas religiosas, don Manuel vivió con austeridad y sin crearse necesidades.
Su porte exterior era una invitación a las buenas maneras, pulcro, detallista y ordenado. El buen gusto se le notaba en su forma de vestir, en su taller, en su enfermería y, sobre todo, en el desarrollo de sus actividades. Era una delicia conversar con él: sabía escuchar, preguntar y mantenerse interesado.
También tuvo momentos de sufrimiento interior. Las pruebas más dolorosas de su vida salesiana se debieron a los cambios de comunidad (le dolió mucho salir de Pamplona) y de ocupación, pero nunca perdió la sonrisa y la alegría.
Murió en Martí-Codolar, aunque, a ruegos de la comunidad y de la Asociación de María Auxiliadora de El Campello, sus restos fueron trasladados a la casa de El Campello, donde fue despedido con un concurrido funeral y enterrado en el panteón de la comunidad salesiana.