Juan Jesús Amarilla Solís
Clérigo (1943-1966)
Nacimiento: Santa Marta de Magasca (Badajoz), 2 de julio de 1943
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1961
Defunción: Almonte (Huelva), 30 de abril de 1966
Nace en Santa Marta de Magasca, pueblecito pacense de gente recia y tesonera, en el seno de una familia cristiana, en la que la vocación germinaba en los dos únicos hijos, Luis y Jesús, que su madre, viuda ya, no dudó en secundar y alentar.
Jesús, entre los años 1954-1960, cursa humanidades como aspirante en la casa de Cádiz, Morón de la Frontera y Campano. En San José del Valle hace el noviciado, que clausura el 16 de agosto de 1961 con la profesión religiosa trienal y los estudios de filosofía. En septiembre de 1964 es destinado a La Palma del Condado, que era a la vez aspirantado y colegio de enseñanza elemental, para realizar su trienio de prácticas pedagógicas.
Sus compañeros de noviciado y filosofía lo retratan de esta manera: «Jesús era un espíritu equilibrado, de fino humor, generoso, entrañable a la vez que recio, con la reciedumbre que adquiere una egregia personalidad humana, vitalizada por la vocación religiosa. Piadoso, amante de la liturgia y del canto; entregado al estudio y a la lectura seria; muy interesado por su formación y comprometido con su futuro sacerdocio». Su entrega a Dios y a los jóvenes culminó en un acto heroico de caridad que, para alguno, expresa en sentido cristiano el temple y el arrojo de un hijo de Don Bosco…, auténticamente martirial.
Era el 30 de abril de 1966, Jesús acudía con un grupo de aspirantes a la popular ermita de la Virgen del Rocío para ganar el jubileo conciliar y luego continuaron el paseo a la playa de Mazagón. Con el mar picado, los alumnos quisieron darse un baño, sin sopesar los riesgos, y pronto se oyeron voces de que alguno no podía salir. Jesús, sin dudarlo, quitándose la sotana, se arrojó al agua, logrando salvarlos. Puestos a salvos los niños, en un abrir y cerrar de ojos Jesús desapareció bajo las aguas. Eran las seis y cuarto de la tarde. Al día siguiente, a dos kilómetros, apareció su cadáver, que fue trasladado a La Palma del Condado, en cuyo cementerio fue enterrado.
Su muerte fue todo un clamor de dolor, de emoción y admiración. Así lo recogía la prensa: «Heroísmo sencillo. Un salesiano perece ahogado en acto de heroísmo, ahogado por salvar a cuatro seminaristas. Salvó a cuatro personas, pero… Jesús Amarilla, salesiano de 22 años, murió ahogado en la playa de Mazagón (Huelva), por salvar a unos alumnos».
El 24 de noviembre de 1966 el ministro de la Gobernación concedía a Jesús Amarilla el ingreso en la Orden Civil de Beneficencia a título póstumo. La Cruz le fue impuesta el 15 de mayo 1967 a la bandera del colegio salesiano de La Palma del Condado. Este acto, presente la madre de Jesús, que quiso fotografiarse dando la mano a los chicos que su hijo Jesús había salvado, recogió en las intervenciones la sublimidad de una vida, vivida con presteza y plenitud en Cristo, y coronada, en palabras del obispo de la diócesis, con una muerte heroica, en pleno servicio de apostolado.