Serrats Font, Francisco

Francisco Serrats Font

Sacerdote (1885-1966)

Nacimiento: Barcelona, 16 de agosto de 1885
Profesión religiosa: Sarrià, 25 de septiembre de 1904
Ordenación sacerdotal: Segorbe (Castellón), 23 de septiembre de 1911
Defunción: Valencia, 25 de abril de 1966

Nació el 16 de agosto de 1885 en Barcelona. Siendo alumno de Rocafort, marchó a Sarrià como aspirante; luego inició el noviciado y profesó el 25 de septiembre de 1904. Estudió filosofía y realizó después el trienio práctico en Ciutadella y El Campello. Hizo los estudios de teología mientras daba clase en Mataró (1909-1910) y Valencia (1910-1911). Fue ordenado sacerdote en Segorbe, el 23 de septiembre de 1911.

Desempeñó los cargos de consejero y catequista en Santander, Barakaldo, Rocafort, Pamplona y Alicante. Fue director de Barakaldo y Rocafort, y párroco en Valencia-San Antonio Abad (1948-1966), donde murió el 25 de abril de 1966, a los 80 años.

Desplegó su largo trabajo sacerdotal sobre todo en las casas de Rocafort y Valencia. En Rocafort vivió dos largas épocas. De catequista, la primera, antes de la guerra, en la que fue un gran profesor. Sus alumnos salían colocados y muy bien preparados en contabilidad, caligrafía, ortografía y redacción. Mimó hasta el extremo el pequeño clero: sotanas de seda, roquetes de blondas, bonetes con sus borlas, bandas cruzadas, esclavinas con piel de gamuza…, con un ceremonial pausado, estudiado, ensayado hasta la saciedad. El celo de la casa del Señor consumía su alma. Él mismo era limpísimo en toda su persona, salvo la perenne mota de rapé, del que era impenitente tomador con sus elegantes tabaqueras.

Durante la Guerra Civil española fue acogido por el antiguo alumno don José Bullich en su casa de la calle Floridablanca de Barcelona; después marchó al colegio de Mataró. Allí, en abril de 1937, fue detenido con otros salesianos, y hubo de pasar un tiempo por la checa de San Elías y por los calabozos de la prefectura de policía de Barcelona, hasta el 18 de mayo. Entonces lo tuvieron en sus casas otras familias cercanas al colegio. Durante todo ese tiempo decía misa a los enfermos, bautizaba, confesaba, celebraba bodas, enterraba a los muertos…

Al acabar la guerra, tomó inmediatamente posesión de la casa de Rocafort en nombre de la Congregación, y fue nombrado director de la misma. Fueron años muy duros: trabajó sin descanso descombrando, limpiando, organizando las escuelas y el culto.

Valencia fue la última etapa de su vida. A pesar de su edad, tomó sobre sus hombros todo el peso de la parroquia de San Antonio: asociaciones, enfermos, culto, sacramentos, despachos, una iglesia limpia y cuidada, asociaciones organizadas, enfermos atendidos, culto esplendoroso. Fundó el «Esplai» (conjunto parroquial de cantores) y la Asociación de Antonianos, que llenaron de fervor y de fiesta las grandes celebraciones, singularmente la del santo titular, san Antonio Abad, que alcanzó en sus años una importancia capital en el barrio de Sagunto y en toda la ciudad.

Afirmaba don B. Bustillo: «Era un hombre cumplidor y exacto. Su fuerte constitución fue cediendo a la edad… Próximo a cumplir los 81 años se apagó para siempre el cirio de la Pascua florida en que siempre vivió don Francisco Serrats».