Martín Hernández, Antonio

Antonio Martín Hernández

Sacerdote (1885-1936)

Nacimiento: Calzada de Béjar (Salamanca), 18 de junio de 1885
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 29 de julio de 1913
Ordenación sacerdotal: Madrid, 20 de diciembre de 1919
Defunción: Valencia, 9 de diciembre de 1936
Beatificación: Roma, por el papa Juan Pablo II, el 11 de marzo de 2001

Nació en Calzada de Béjar (Salamanca). Por consejo de un tío suyo sacerdote, cursó los estudios de magisterio, que acabó en Salamanca. Aquí conoció a los salesianos y entró como novicio en Carabanchel Alto a los 27 años de edad. Profesó el 29 de julio de 1913. Tenía 28 años.

Acabados los estudios eclesiásticos, recibió el presbiterado en 1919 en Madrid y fue destinado a El Campello. Allí se convirtió en el tipo ideal de educador.

En 1923 don Marcelino Olaechea, entonces inspector de la tarraconense, lo envío a Sarrià como maestro de novicios. Al mismo tiempo era confesor y guía de los jóvenes de las escuelas profesionales salesianas y de las alumnas del colegio de Santa Dorotea de las Hijas de María Auxiliadora de Sarrià. Atendía a los antiguos alumnos, organizaba la Archicofradía de María Auxiliadora y dejaba establecido el culto al Sagrado Corazón en el Tibidabo.

Daba conferencias, predicaba ejercicios espirituales, escribía para revistas y dirigía también las Lecturas Católicas. Publicaba El Oratorio Festivo. Corrigió, adaptó y publicó Normas Pedagógicas.

Fue nombrado director del colegio de San José de Rocafort (1928-1934) y del de Valencia-Sagunto (1934-1936). Siendo director de esta casa, le sorprendió la Guerra Civil, a él y a los salesianos que hacían allí los ejercicios espirituales. La noche del 20 al 21 de julio de 1936 asaltaron el colegio. Los milicianos le humillaron con la simulación de su fusilamiento y después lo llevaron a la cárcel Modelo.

Libre de la prisión con los otros salesianos el miércoles 29 de julio, encontró refugio en la casa de una señora con otros salesianos. En aquella casa-refugio, según testimonio de dicha señora, hacían las prácticas de piedad, rezaban el rosario, recitaban el breviario y hacían la meditación. Pero a los 15 días, el 3 de septiembre, los arrestaron y los condujeron a la cárcel Modelo de Mislata. Le acompañaban don Recaredo de los Ríos, don José Giménez y los coadjutores Agustín García, Julián Rodríguez y Florencio Celdrán. Fueron fusilados todos menos don Florencio Celdrán, en el Picadero de Paterna.

Don Antonio, de aspecto grave y noble, de formas suaves y educadas, era un ejemplo de virtud. Amigo de los jóvenes más pobres, los chicos de San Antonio, a quienes favorecía con su estancia gratuita en el colegio. Era un gran pedagogo, de palabra docta y segura.

Murió mártir en Valencia el 9 de diciembre de 1936, a los 51 años. Fue beatificado en Roma el 11 de marzo de 2001, por el papa Juan Pablo II.