Bouzas Pérez, Alfonso

Alfonso Bouzas Pérez

Clérigo (1911-1934)

Nacimiento: Allariz (Orense), 15 de diciembre de 1911
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1930
Defunción: Allariz (Orense), 14 de enero de 1934

Es su hermana, doña Pilar, fervorosa cooperadora salesiana, la que fue testigo de toda la historia de su hermano y la que ha proporcionado esta relación detallada y minuciosa de ella.

Alfonso nació en Allariz (Orense) el día 15 de diciembre de 1911, en el seno de una familia profundamente cristiana. Su padre, Antonio Bouzas, murió cuando Alfonso tenía 4 años, y su madre, Aurora Pérez, a los pocos meses de ingresar él en el seminario de Astudillo, en 1925.

Desde niño, se mostró muy sumiso, llamaba la atención por su humildad, disponibilidad y obediencia. Pronto a seguir la llamada del Señor, entró en el aspirantado de Astudillo.

De Astudillo pasó a Mohernando para hacer el noviciado y los estudios de filosofía, y de allí, al colegio de San Miguel, del Paseo de Extremadura (Madrid), para hacer el trienio práctico.

Tenía gran espíritu de mortificación, ocultaba a todos sus sufrimientos, pero su enfermedad de corazón, por entonces oculta, empezó a manifestarse externamente, por lo cual los superiores decidieron enviarlo a uno de los colegios de Vigo.

En las navidades del año 1933 le autorizaron los superiores a que celebrase las fiestas en el seno de su familia. Su estado de salud era muy precario y, a pesar de ello, hizo el viaje solo, en tren. Al verlo su cuñado, médico, se da cuenta de la gravedad del muchacho, lleno, no obstante, de ilusión y entusiasmo, que parece olvidar sus sufrimientos. Lo acompañan a la casa del pueblo. Allí, ni los muchos cuidados, ni el amor de que en todo momento se vio rodeado por sus familiares, lograron devolverle la salud. Él quería vivir para poder cantar misa. Era salesiano cien por cien. En su delirio, hablaba con sus muchachos del colegio del Paseo de Extremadura de Madrid. El Señor lo encontró preparado y con su misión de amor cumplida.

Murió en su pueblo de Allariz el 14 de enero de 1934, a los 22 años, habiendo recibido con toda lucidez y con la mayor emoción los últimos auxilios espirituales.

Su director, don Alejandro Battaini, dice de él: «Su obediencia fue, en verdad, ejemplar, en toda circunstancia, particularmente en la observancia de la Santa Regla y de la vida común, a pesar de que ya tenía la enfermedad que lo llevaría prematuramente a la tumba».