Alonso Sanjuán, Tomás

Tomás Alonso Sanjuán

Coadjutor (1893-1936)

Nacimiento: Vitigudino (Salamanca), 13 de marzo de 1893
Profesión religiosa: San José del Valle, 4 de septiembre de 1915
Defunción: Málaga, 31 de agosto de 1936
Beatificación: Roma, por el papa Benedicto XVI, el día 28 de octubre de 2007

Nació el 13 de marzo de 1893 en Vitigudino (Salamanca) de una familia cristiana. Su padre era comerciante.

En agosto de 1906, con 13 años, ingresó en el aspirantado de Écija y en 1908 marchó como aspirante coadjutor a la casa de Sevilla, donde aprendió el oficio de impresor. En 1911 empezó el noviciado en San José del Valle. Retrasó su profesión hasta el 4 de septiembre de 1915, debido quizá a su carácter algo impetuoso.

Su vida de profeso solo conoció un cambio: tras 15 años en Sevilla (1914-1929), pasó a encargarse de la tipografía de Málaga (1929-1936), servicio que desempeñaba al iniciarse la Guerra Civil.

Al estallar la guerra, hasta el 21 de julio la comunidad salesiana de Málaga pudo seguir su horario y atender a los 40 huérfanos que no habían sido retirados por sus familiares. A las 5.45 horas, se oyó un disparo de fusil junto a la sacristía y una voz que gritó: «De aquí han volado. Los curas se han tirado por las ventanas». Era la contraseña convenida para asaltar el edificio de San Bartolomé. Sigue un intenso tiroteo. Los niños son reunidos por los salesianos en el centro de la escalera principal del edificio bajo el cuadro de María Auxiliadora. El tiroteo arrecia, asaltan el colegio, lo saquean y los salesianos son conducidos como prisioneros al cercano cuartel de capuchinos entre amenazas y empujones del gentío. Por segunda vez hay un intento de fusilamiento en el patio del cuartel. Los conducen a un calabozo, proporcionándoles escasa y mala comida.

El día 22 a las 12.00 horas, en dos camiones y escoltados por gente armada, son conducidos al Gobierno Civil. El gobernador, reconociendo que no eran culpables de nada, los envía a la prisión provincial para garantizar su seguridad. Allí son concentrados numerosos sacerdotes, seminaristas, un jesuita y la comunidad franciscana de Coín (Málaga). Aquel dormitorio quedó bautizado con el nombre de «la brigada de los curas».

Tomás permanece allí durante 40 días. Es recordado por su actitud servicial hacia los nuevos encarcelados. El 22 de agosto comienza lo más duro de su calvario. A las 11.00, la aviación de los sublevados bombardea la ciudad. Pasada una hora, les ordenan formar y subir a los dormitorios, que se vieron invadidos por milicianos y guardias de asalto. Eligen estos a 50 para fusilarlos. Es el comienzo de las tristemente conocidas como sacas.

Al atardecer del día 30, los sublevados vuelven a bombardear la ciudad y, por la madrugada, una muchedumbre de gente invade la cárcel. Se produce una nueva saca, en la que Tomás es el primer seleccionado, puesto que duerme junto a la puerta del dormitorio para no molestar con sus ronquidos. A las tres de la madrugada, los sacan para fusilarlos en los muros del cementerio de San Rafael. Es el 31 de agosto de 1936. Sus restos son sepultados en una fosa común del cementerio de San Rafael y más tarde trasladados, con otros muchos, a la catedral.

De carácter serio en su trabajo, fuera del taller se mostraba más alegre y familiar. El orden y el silencio reinaban en su taller. Su oficio fue el instrumento de su apostolado en medio de los jóvenes obreros. Labioso, piadoso y exacto en el cumplimiento de sus deberes, tenía especial devoción a san José, patrono de los obreros.