Felicísimo Álvarez Cantón
Sacerdote (1937-2006)
Nacimiento: Vega de Antoñán (León)
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1962
Ordenación sacerdotal: 31 de mayo de 1988
Defunción: 6 de mayo de 2006
Nació en Vega de Antoñán (León-España). Pertenecía a una familia de 11 hermanos y de padres verdaderamente cristianos ejemplares. En el seno de la familia aprendió las oraciones y el rezo diario del santo rosario. Durante el mes de mayo el rezo del rosario se hacía en la capilla de la Virgen del Buen Suceso, con la asistencia de la gente del pueblo. Felicísimo, además de rezar, estaba encargado de cantar en los momentos litúrgicos más importantes del año. A los 14 años tuvo que dedicarse a ser pastor de ovejas, durante tres años. Al vender su padre las ovejas, su vida empezó a cambiar. Intentó aprender el oficio de sastre e hizo un curso de mecanografía. En el invierno apareció un tal padre Gonzalo que decía que iba a fundar un colegio. Felicísimo se presentó y fue aceptado. Pero la experiencia fracasó. Después tuvo que pasar servicio militar, donde aprendió la disciplina y el orden. A través de algunas amistades, Felicísimo llega a la Universidad Laboral de Zamora, regentada por los salesianos. Allí hizo el aspirantado. En agosto de 1961 empezó el noviciado en Mohernando (Guadalajara) y allí profesó el 16 de agosto de 1962.
Al terminar el noviciado fue destinado a Oviedo (Asturias), como enfermero, profesor y asistente, en el colegio del Naranco. Participó en los círculos misioneros y en ellos le surgió el deseo de ir a misiones, concretamente a la inspectoría de Campo Grande. Para celebrar la despedida del colegio, organizaron un partido de fútbol, en el que Feliciano hacía de portero y en una de las paradas se fracturó la rótula de la rodilla izquierda. Su ida a misiones tuvo que retrasarse.
Aprovechó el tiempo para capacitarse en cursos de medicina tropical y en otras enseñanzas para involucrarse en el espíritu misionero. Lo destinaron a Vilagarcía de Arousa, siempre como enfermero. En el entretanto, murieron sus padres, dos acontecimientos muy dolorosos que le llevaron a exclamar:
«Ya no me queda nadie». Movido por el sentimiento familiar, solicitó ir a Venezuela, donde tenía un sobrino salesiano, y el 25 de octubre de 1978 partió rumbo a Venezuela.
Fue precisamente en Venezuela donde expresó la faceta misionera y sacerdotal. Fueron 28 años de fecunda vida pastoral, en la Guajira y en Amazonas. Permaneció 10 años en Carrasquero. Estando allí comprendió que para ser más eficaz y apóstol, podría ejercer el diaconado, y después de siete años, solicitó ser ordenado sacerdote. Y así se cumplió su deseo: era el 31 de mayo de 1988. Dos años después se encontraba en Puerto la Cruz. Siempre supo ganarse el cariño de la gente entregándose al ministerio sacerdotal. Murió el 6 de mayo de 2006.
Felicísimo, hombre bueno y emprendedor, siempre tuvo el coraje de empezar algo nuevo: a los 23 años dejó su familia y se hizo salesiano; a los 41 cambió de país; a los 50 empezó a estudiar teología para ser ordenado sacerdote. Y a los 69 empezó la vida de los bienaventurados, «porque toda nuestra vida es una escuela donde se aprende para caminar por los caminos más acertados hasta alcanzar la meta final, el Paraíso».