Gregorio Aranda Crespo
Sacerdote (1933-1992)
Nacimiento: Villafranca de los Caballeros (Toledo), 10 de octubre de 1933
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1950
Ordenación sacerdotal: Carabanchel, 24 de junio de 1956
Defunción: Madrid, 26 de febrero de 1992
Entra en contacto con los salesianos a través del párroco de su pueblo y hace el aspirantado en Carabanchel, Astudillo y Arévalo y el noviciado y la profesión en Mohernando. En los informes del proceso formativo se lee: «Bueno, inteligente, piadoso… cumplidor, hábil para muchas cosas, buen temperamento y espíritu óptimo».
Sus primeros destinos giran en torno a las casas de formación: el filosofado de Medina del Campo, el aspirantado de coadjutores de Herrera de Pisuerga, Astudillo como director, y Logroño como maestro de novicios. Desde 1972 a 1990 estuvo destinado en la casa generalicia de Roma, trabajando en su biblioteca y en el archivo general de la Congregación. Allí se le declaró una linfocitosis crónica de la que no se recuperaría, por lo que en 1990 tuvo que volver a la inspectoría de León, destinado como director y administrador de la comunidad de La Pagoda de Madrid, al mismo tiempo que atendía también una capellanía de salesianas.
El 16 de octubre de 1991, se sintió indispuesto y, poco a poco, fue perdiendo fuerzas, aunque siempre mantuvo el buen humor. El 20 de febrero siguiente recibió la unción de los enfermos y falleció en la madrugada del día 26, a los 58 años de edad.
El rector mayor, don Egidio Viganò, envió para su funeral el siguiente mensaje: «Nos ha ayudado aquí, en la Casa Generalicia, por largos años de trabajo, de testimonio, de bondad, de disponibilidad, de alegre fraternidad; ha sido un verdadero ejemplo de amor a la Congregación y de fidelidad a Don Bosco. Fue esmerado en todo, servicial, equilibrado y consciente; todos le querían; sus Buenas noches era originales, incisivas, muy comentadas. Hemos sentido mucho su enfermedad y nos duele profundamente su muerte».