Baraut Obiols, Pablo

Pablo Baraut Obiols

Sacerdote (1908-1986)

Nacimiento: El Vilar de Cabó (Lérida), 26 de abril de 1908
Profesión religiosa: Sarrià, 19 de marzo de 1926
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 21 de mayo de 1936
Defunción: Martí-Codolar, 21 de julio de 1986

Nació el 26 de abril de 1908, en El Vilar de Cabó (Lérida) en el seno de una cristianísima familia. Sus padres, Miguel y Alfonsina, entregaron a la Iglesia a cinco de sus hijos: Tomás, Pablo y Luis sacerdotes salesianos, Maiol y Cebrià padres benedictinos.

Pablo fue alumno del colegio salesiano de Gerona, de donde pasó al aspirantado de El Campello y de ahí al noviciado en Barcelona-Sarrià donde profesó el 19 de marzo de 1926.

Tras los estudios filosóficos realizados también en Sarrià, y el trienio en el Barcelona-Tibidabo y Mataró, cursó los estudios de teología en Madrid-Carabanchel Alto, siendo ordenado sacerdote por monseñor Marcelino Olaechea el 21 de mayo de 1936.

Muchas fueron las casas donde desarrolló su labor salesiana: Sarrià, Tibidabo, Béjar, Huesca-Aspirantado y San Bernardo, Monzón, Ciutadella, Pamplona, Zaragoza y Alicante. Fue director de las dos casas de Huesca, Ciutadella, Monzón, Pamplona y Zaragoza. Su último destino fue Alicante, cuyo clima benigno alivió su bronquitis crónica y le permitió dedicarse en cuerpo y alma durante sus últimos 20 años al cuidado del santuario de María Auxiliadora.

Acababa de celebrar las Bodas de Oro sacerdotales (1936-1986) en el santuario de María Auxiliadora de Alicante, rodeado del cariño de la comunidad, de la presencia física de su hermano salesiano Luis, venido desde Bolivia, y de muchos amigos alicantinos. Quiso también celebrar sus 50 años de vida sacerdotal con los suyos en su tierra natal, en compañía de sus hermanos sacerdotes Tomás y Cebrià y de toda su familia, cuajada de sacerdotes y religiosos. E inesperadamente, en Barcelona, se agravó su enfermedad muriendo santamente en Martí-Codolar el 21 de julio de 1986, a los 78 años de edad.

Entre los salesianos, don Pablo fue siempre el hermano de don Tomás, inspector durante 11 años de la tarraconense con sede en Barcelona y de la de Valencia. Debe figurar entre los grandes directores de aquellos tiempos, que dejó su huella en las casas por donde pasó, especialmente como director de Huesca, Ciutadella, Pamplona y Zaragoza.

Definido por cuantos le conocieron como trabajador incansable, entregado generosamente a la misión confiada, inteligente, humilde y bondadoso, gran devoto de María Auxiliadora y de Don Bosco, capaz de hacer surgir pabellones e iglesias y mirar siempre hacia el futuro, sin ahorrar esfuerzos, calladamente y con tesón, al estilo de Don Bosco.

En Pamplona dio nuevo impulso a la escuela profesional salesiana, de tanta importancia en la sociedad navarra, logró levantar una nueva y moderna iglesia a María Auxiliadora y prosiguió la labor vocacional de sus antecesores.

En Zaragoza consiguió sacar del largo letargo en que estaba sumida la obra salesiana de la Ciudad Jardín, con gran tesón y paciencia.

Su vida fue una entrega total, humilde e inteligente a los planes de Dios y al servicio de la congregación.

El Señor recompensó su generosa entrega con unos años tranquilos y fecundos dedicados al cuidado exquisito del santuario de María Auxiliadora de Alicante y a la atención diaria de cuantos solicitaban sus servicios y sus consejos en el confesionario.