José María Dieste López
Sacerdote (1926-1996)
Nacimiento: Ayerbe (Huesca), 5 de mayo de 1926
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 16 de agosto de 1945
Ordenación sacerdotal: Sillong (India), 5 de diciembre de 1954
Defunción: Martí-Codolar, 1 de julio de 1986
Nació en el pueblo oscense de Ayerbe el 5 de mayo de 1926. Después de haber cursado sus estudios elementales en su pueblo, marchó al aspirantado de Huesca y El Campello. Hizo el noviciado en Sant Vicenç dels Horts, donde profesó el 16 de agosto de 1945.
Cursó el bienio filosófico en Gerona (1945-1947) y el trienio práctico en Sant Vicenç dels Horts y Martí-Codolar, como asistente de novicios (1947-1950).
En el año 1950, el paso por la inspectoría tarraconense de don José Luis Carreño encendió el entusiasmo misionero de muchos jóvenes salesianos, entre ellos, del asistente de novicios, José María Dieste. En efecto, el 16 de septiembre de 1950 marcha para las misiones de la India, camino de Italia, donde cursó su primer año de teología (Bollungo, 1950-1951). Los tres cursos siguientes los realizará en Shillong (India) (1951-1954), donde será ordenado sacerdote el 5 de diciembre de 1954.
Ya sacerdote, será consejero escolástico en el colegio salesiano de Shillong (1954-1995), vicario general de monseñor Ibars (1955-19957), administrador del noviciado de Shillong (1957-1958), trabaja en la catedral de Shillong (1958-1971), en Cherrapungeee (1971-1972), en la casa del arzobispo de Shillong (1972-1973), en la residencia misionera de Harvhi (1973-1975), de nuevo en la catedral de Shillong (1975-1976), en la parroquia de Hongthymmai (1976-1978) y en el seminario menor de Shillong (1978-1983).
En 1984, con la salud quebrantada, vuelve a España, destinado a la casa de Martí-Codolar, donde fallece el 1 de julio de 1986, a los 60 años de edad.
Fue un salesiano muy trabajador y piadoso. Trabajó con ilusión hasta que la enfermedad le fue minando la salud. En sus años como párroco de Shillong, tenía cientos de familias bajo sus cuidados, repartidas en zonas muy vastas. Las visitaba, se interesaba por ellas, dispuesto siempre a ayudarlas. Tuvo que cuidarse de escuelas, atendiendo a los maestros y alumnos. Tenía buenas relaciones con bienhechores de España que le ayudaban económicamente en esas tareas misioneras.
Como era músico, organizaba fiestas en el oratorio festivo con la colaboración del mismo pueblo, muy aficionados a la música y canto.
Fue un gran propagador de la devoción a María Auxiliadora y a Don Bosco.