José Blanco Salgado
Coadjutor (1892-1936)
Nacimiento: San Bartolomé de Ganade (Orense), 10 de noviembre de 1892
Profesión religiosa: San José del Valle, 21 de agosto de 1914
Defunción: Morón de la Frontera (Sevilla), 21 de julio de 1936
Beatificación: Roma, por el papa Benedicto XVI, el 28 de octubre de 2007
Nació el 10 de noviembre de 1892 en San Bartolomé de Ganade (Orense). Huérfano de padre desde muy niño, encontró serias dificultades para seguir su vocación, pues debía atender, junto a la madre, la casa, el campo, el ganado y un molino de su propiedad y, por si eso fuera poco, sufría una hinchazón general del cuerpo. Pero gracias a su sensatez, piedad y tenacidad logró convencer al salesiano don Gregorio Ferro para que lo llevara como aspirante salesiano a Écija, donde ingresó en 1908.
En agosto de 1912 fue admitido al noviciado de San José del Valle, como coadjutor. Tras dos años, emitió sus votos temporales el 21 de agosto de 1914.
Pasó en Málaga el trienio 1915-1918 y, después de dos años en Écija (1918-1922), volvió a Málaga (1922-1930). Fue pasando después por las casas de Morón (1930-1933), como responsable de la escuela, de nuevo San José del Valle (1933-1934) y en 1934 volvió a Morón, donde se encontrará con el martirio.
Al estallar el 18 de julio de 1936 la Guerra Civil, al día siguiente el colegio salesiano de Morón sufrió el registro de un grupo de milicianos en busca de armas escondidas. José Blanco les entregó un fusil, del que tenía debida autorización, y los acompañó en el registro. Teniendo posibilidad de escapar prefirió seguir la suerte del director, don José Limón, y un clérigo que estaba de paso, Rafael Infante. Escoltados entre dos filas de guardias, los llevaron a la cárcel.
El lunes 20, liberados hacia el mediodía, los 32 encarcelados se refugian en el cuartel de la Guardia Civil. De esta manera resistieron un asedio por parte de los milicianos. El 21 de julio se dan cuenta de que toda resistencia es inútil. A las cuatro de la tarde, José se confiesa. Poco después y ante la promesa del respeto de sus vidas, optan por salir a la calle con las manos en alto. Ya en la plaza del ayuntamiento, un grupo de milicianos atrincherados en los balcones lanzó una descarga cerrada. José, gravemente herido, logró huir. Fue encontrado la tarde del 22, ya cadáver.
Los que lo conocieron resaltan su humildad, servicialidad, generosidad, su amor por el trabajo y su piedad. De aspecto seco y temperamento algo brusco, mostró un gran aprecio por la Congregación, dando incluso la vida por ella.