José Limón Limón
Sacerdote (1892-1936)
Nacimiento: Villanueva del Ariscal (Sevilla), 27 de diciembre de 1892
Profesión religiosa: San José del Valle, 22 de noviembre de 1912
Ordenación sacerdotal: Pamplona, 20 de septiembre de 1919
Defunción: Morón de la Frontera (Sevilla), 21 de julio de 1936
Beatificación: Roma, por el papa Benedicto XVI, el 28 de octubre de 2007
Nació el 27 de diciembre de 1892 en Villanueva del Ariscal (Sevilla). Sus padres eran unos honestos trabajadores, de profunda fe cristiana. De muy niño perdió a su padre y desde su infancia mostró una clara inclinación hacia la vida religiosa. A los 12 años, animado por un tío suyo, canónigo de la catedral de Pamplona, ingresó en el seminario de dicha ciudad, donde permaneció durante dos años.
Pero en 1907, dada su preferencia por el trabajo con los jóvenes, ingresó como aspirante en la casa salesiana de Sevilla, completando sus estudios en Écija. En noviembre de 1909, comenzó el noviciado en San José del Valle, donde emitió su primera profesión el día 22 de noviembre de 1912, y allí mismo cursó sus estudios de filosofía.
El primer año del trienio práctico lo cumplió en Utrera y los dos restantes en Córdoba. Volvió a Utrera, donde compaginó la docencia con los estudios de teología. El 20 de septiembre de 1919 recibió la ordenación sacerdotal en Pamplona de manos de monseñor José López.
Continuó en Utrera cuatro años y otros cuatro en Cádiz como catequista de aspirantes. Fue nombrado director de Carmona para el trienio 1927-1930. Allí se distinguió por su entrega y atención a los más pobres. De 1930 a 1933 fue párroco en San José del Valle y confesor de los novicios. Durante dos años (1933-1935) fue director de la casa de Arcos de la Frontera (Cádiz) y de ahí pasó, en septiembre de 1935, a director de Morón de la Frontera.
Estallada la Guerra Civil el 18 de julio de 1936, la mañana del 19 se presentó en el colegio un grupo de asaltantes que lo registraron y amenazaron a los salesianos. A tres de ellos se los llevaron a la cárcel: al director, don José Limón, al coadjutor, don José Blanco, y al estudiante que estaba de paso, don Rafael Infantes. Por el camino hicieron algún tentativo de fusilamiento.
El lunes 20 los guardias civiles consiguen que los 32 encarcelados pasen al cercano cuartel. El martes 21, el teniente al mando negocia la salida de los detenidos. Primero salieron las mujeres y los niños, y detrás, los salesianos. Salieron a la calle manos en alto, los cachearon y los enviaron a la plaza del ayuntamiento. Rodeados por unos 20 hombres parapetados en los balcones, soltaron estos una descarga cerrada de disparos. Todos fueron abatidos. Eran las siete y media de la tarde.
Tras disparar de nuevo contra don José, arrastraron y amontonaron los cuerpos en un camión. Rafael, el clérigo salesiano, pudo oír sus ayes sofocados y sus palabras de perdón. El camión recorrió el paseo y paró en la última farola. Allí amontonaron las 11 víctimas y don José todavía dejó escapar un débil lamento. Fue su último suspiro, pues una descarga acabó con su último aliento de vida. Así moría don José Limón, director del colegio, a las diez de la noche del día 21 de julio, en Morón de la Frontera.
Don José Limón era un salesiano con aire de cierta inocente timidez y sonrisa franca. Sencillo, afable, apostólico y de gran espíritu salesiano, divertía a los niños declamando versos o con inocentes bromas. En los últimos momentos de su vida, demostró su valentía y firmeza de fe derramando la sangre por sus convicciones religiosas