Calleja Antolín, Cecilio

Cecilio Calleja Antolín

Sacerdote (1913-2001)

Nacimiento: Castrillo de Matajudíos —actualmente Castrillo Mota de Judíos— (Burgos), 15 de mayo de 1913
Profesión religiosa: Villa Moglia (Italia), 16 de agosto de 1931
Ordenación sacerdotal: La Cisterna (Chile), 30 de noviembre de 1940
Defunción: Arévalo, 26 de octubre de 2001

Adolescente inquieto por el sacerdocio y las misiones, el coadjutor Manuel Martín Crespo le orientó al seminario de misiones de Astudillo, donde fue admitido como aspirante por don Pedro Olivazzo.

Hizo el noviciado en Villa Moglia, donde profesó como salesiano el 16 de agosto de 1931. Fue destinado a la inspectoría de Perú-Bolivia y en Magdalena del Mar (Perú) cursó los estudios de filosofía. Las prácticas trienales las realizó en Piura, Callao y Huancayo. Comenzó sus estudios de teología en Lima y los completó en el teologado internacional de La Cisterna (Chile). Fue ordenado sacerdote el día 30 de noviembre de 1940. En Perú obtuvo los títulos de maestro nacional y profesor de literatura. Comenzó su actividad sacerdotal como profesor y ocupando los cargos de consejero, catequista y prefecto en los colegios de Callao, Arequipa, La Paz y Ayacucho.

En 1948 regresó a España. Pasó por el colegio de San Benito de Salamanca y, seguidamente, por el de Béjar, donde vivió siete años intensos y fructíferos que siempre recordó. En 1955 fue destinado al recién estrenado colegio de Pizarrales y en 1958, a la escuela agrícola de Sarracín (Burgos).

Al crearse la inspectoría de Bilbao en 1961, pasó por las casas de Deusto y Pasajes. En 1970 fue nombrado primer párroco salesiano de la casa de Errenteria. En 1974 pidió ser trasladado a la inspectoría de Madrid y trabajó en las casas de Huérfanos de Ferroviarios, Parque de Automovilismo de Carabanchel, Guadalajara, Puertollano y en el postnoviciado de Pozuelo de Alarcón.

Finalmente, en 1980 fue destinado a la comunidad de Arévalo como confesor y delegado de ADMA, donde falleció el 26 de octubre de 2001, a los 88 años de edad.

Fue un hombre sencillo, ingenioso y ocurrente, que supo llevarse bien con todos, querer y hacerse querer de sus hermanos y de sus alumnos.