Niebla Ríos, Juan

Juan Niebla Ríos

Sacerdote (1913-2001)

Nacimiento: Utrera (Sevilla), 23 de octubre de 1913
Profesión religiosa: San José del Valle, 7 de diciembre de 1930
Ordenación sacerdotal: San Jose´del Valle, 18 de junio de 1939
Defunción: Sevilla, 23 de noviembre de 2001

Juan nace en la salesiana villa de Utrera. En unión de otros siete compañeros del colegio, marcha al aspirantado de Cádiz. Le siguen el noviciado en San José del Valle con la profesión temporal, el 7 de diciembre 1930, y los dos años de filosofía. El trienio lo comparte entre Córdoba y Pozoblanco. En la Universidad Gregoriana de Roma estudia los tres primeros cursos de teología que, a causa de la Guerra Civil española, ha de concluir en San José del Valle, donde recibe la ordenación sacerdotal el 18 de junio de 1939.

El ministerio sacerdotal, a excepción de los 10 años vividos en Cádiz, Montilla y Utrera, lo desarrollará en la casa de la Trinidad-Sevilla, durante 52 años y en tres períodos, desempeñando la misión de catequista y, sobre todo, como perenne maestro de música, hasta 1985, cuando, vencido por los años, pasó a prestar valiosos servicios a la librería María Auxiliadora.

Juan Manuel Espinosa ha diseñado su perfil con pinceladas maestras: «Ciclista, relojero, músico, bético visceral… este sacerdote salesiano, hijo de Utrera, es un producto irrepetible… Hablar de don Juan es hablar del órgano de tubos, del reloj de la torre, de inspiradas y alegres partituras orquestadas con maestría, de muchas horas de clase, de incontables ensayos con los antiguos alumnos, de docenas de anécdotas desternillantes…».

Salesiano de su tiempo e indudablemente original, ha dejado unos escritos llenos de buen humor y bajo los cuales late una profundidad sencilla y campechana, una religiosidad popular, que por su tono siempre jovial y anecdótico, quizá no deja entrever fácilmente el latido de un corazón salesiano y sacerdotal, firmemente anclado en convicciones religiosas. Amigo de los jóvenes, salesiano sui generis, sacerdote fiel a su ministerio hasta que le fue posible.

Trabajo, trabajo, trabajo. Era capaz de aprovechar el tiempo en mil y un quehaceres que le mantuvieran ocupado y feliz.

Músico inspirado, organista, compositor de zarzuelas. Compositor no solo de música, sino también de relojes, de relojes grandes —como el de la torre del Santuario de la Trinidad— y de relojes pequeños, de los que la mesa de su habitación era un muestrario.

El deportista apóstol; es un rasgo significativo de su personalidad, de modo que se le conocía como el cura de la bici. ¿Cuántos kilómetros a lomos de su alada bici? Suiza, Roma, París, Lourdes, Santiago de Compostela, Andalucía… Hombre de una gracia desbordante, de amena conversación, con excelente don de gentes e innumerables recursos para dialogar, capaz de hacer reír a todos con sus ocurrencias y su estudiada ingenuidad.

El 13 de octubre de 2001 sufrió un infarto cerebral que lo postró en cama. Tras una semana hospitalizado, fue trasladado a la casa Pedro Ricaldone. El dinámico deportista don Juan ya no podrá volver a valerse por sí mismo. Moría a los 88 años, la mañana del 23 de noviembre, un día después de la memoria de Santa Cecilia, patrona de la música.