Caprani Zerboni, Eduardo

Eduardo Caprani Zerboni

Sacerdote (1892-1947)

Nacimiento: Montevideo, 13 de octubre de 1892
Profesión religiosa: 26 de enero de 1909
Ordenación sacerdotal: 28 de enero de 1912
Defunción: Barakaldo, 10 de abril de 1947

Don Eduardo Caprani nació en Montevideo (Uruguay) el 13 de octubre de 1892. Hizo sus estudios de aspirante en el colegio salesiano de Las Piedras y allí mismo hizo su noviciado. Se distinguía por su humildad, estudiosidad y disciplina. Completó sus estudios e hizo sus prácticas en diversas casas salesianas de Uruguay. Apenas ordenado de sacerdote, lo hicieron vicepárroco.

En 1932 salió elegido delegado de la inspectoría del Uruguay para el XIV CG, en el que fue hecho Rector Mayor don Pedro Ricaldone. Terminado el Capítulo, fue mandado a Astudillo como prefecto. Fue un verdadero tesoro para aquel seminario de misioneros, por su capacidad de trabajo y su hondo espíritu de piedad y mortificación. Don Pedro Olivazzo, director en aquellos años, dejó escrito de él:

«Pasé con don Eduardo Caprani Zerboni varios años. Puedo asegurar que quedé edificado por su conducta ejemplarísima. Cumplía con exactitud sus deberes de prefecto y enseñante. Durante el invierno de 1933 fue mandado a la provincia de Burgos a reclutar vocaciones misioneras. En el viaje le sorprendió una tempestad de nieve en el campo. Al ir atravesando las tierras, resbaló junto a un regato y cayó a tierra rompiéndose una pierna. Permaneció sobre la nieve sin ser visto por nadie. Por fin pasó por allí un niño que corrió al pueblo cercano. Sobre un carro de bueyes fue trasladado a Burgos, donde le hicieron las primeras curas. Después fue llevado al colegio de Astudillo. Yo temía verle abatido y lamentándose. Pero lo encontré tranquilo y sonriente, como si nada hubiese sucedido. Todos quedamos edificados con sus virtudes verdaderamente heroicas».

En Astudillo fue uno de los salesianos que dejó huellas más luminosas. Su ejemplo estimulaba a la virtud. Era un hombre de trato exquisito, elegante, bondadoso, alegre.

De Astudillo pasó a la casa de Barakaldo como prefecto o administrador y vicario hasta su muerte, acaecida el 10 de abril de 1947, a los 54 años de edad, a causa de un tumor maligno. También en esta casa dejó huellas profundas de santidad. Hombre austero consigo mismo, consolaba y dirigía maravillosamente a las almas en el confesionario.

En su enfermedad dolorosísima no se le oyó ni un solo lamento. La noticia de su fallecimiento corrió rápida por todo Barakaldo. Un reguero humano entraba y salía de la capilla ardiente, después de haber orado ante el cadáver, revestido con los ornamentos sacerdotales. Unos besaban la urna, otros le tocaban, algunos pasaban por él objetos piadosos. Y lloraban. Un desfile incalculable ante un santo. Al funeral acudió una multitud jamás vista. La mayor parte del comercio cerró por luto. Don Marcelino Olaechea, arzobispo ya de Valencia, envió el siguiente telegrama: «Os acompaño natural dolor, pérdida grande, pero tenemos poderoso intercesor en el cielo. Don Eduardo era un santo, un gran santo, que amaba grandemente a mi pueblo».

La comisión municipal permanente del ayuntamiento, en su sesión del 10 de abril tomó el siguiente acuerdo que personalmente transmitió el alcalde al director de la Casa: «El Ayuntamiento de Barakaldo, en nombre de toda la población, hace constar en Actas el profundo sentimiento de la Corporación y de la ciudadanía por la muerte del Rvdo. P. Eduardo Caprani, prefecto del Colegio Salesiano, tan querido y estimado del pueblo de Barakaldo por su bondad, por sus virtudes y por su obra educativa realizada en favor de nuestras juventudes durante los años que ha vivido en Barakaldo. La vida y obra de este ejemplar salesiano será recordada siempre». Fue sepultado en el panteón de la familia de don Eladio Pérez. Hoy sus restos reposan en el panteón salesiano junto a otros beneméritos salesianos.