Carvajal Carrera, Ángel

Ángel Carvajal Carrera

Coadjutor (1942-2024)

Nacimiento: Villacalabuey (León), 5 de mayo de 1942
Profesión religiosa: Astudillo, 16 de agosto de 1961
Defunción: Logroño, 1 de enero de 2024

Ángel había nacido en 1942, en el pueblo leonés de Villacalabuey, hijo de Félix y de Margarita; el segundo mayor de sus hermanos. Vocación rural, fruto de la labor de los reclutadores vocacionales, realizó el aspirantado un año en Astudillo y el resto en Cambados, recién estrenado. Tras el Noviciado en Astudillo, profesó el 16 de agosto de 1961 como salesiano clérigo.

El posnoviciado, con los estudios de filosofía, lo realizó en Medina del Campo del 1961 al 1964. El trienio práctico en Cambados desde el curso 1964-1965 al 1970-1971. Allí comenzó la labor en la misión educativa que le caracterizaría siempre: profesor especialmente de Lengua Española y colaborador en otras actividades, propias del internado. Hizo la profesión perpetua en Oviedo el 18 de julio de 1967.

Comenzó los estudios de Teología en Salamanca en el curso 1971-1972, con compañeros de las tres antiguas inspectorías. Eran años convulsos, en los que la formación se enfrentaba a serios interrogantes. Ángel, al terminar el tercer curso, expresó su deseo de no ordenarse de diácono, pero quiso terminar los cuatro años de estudios y conseguir el Bachillerato en teología. De Salamanca pasó a La Coruña, donde trabajó hasta el curso 1975-1976. Desarrolló después su labor educativa en varias casas: León (Don Bosco, Ferroviarios y La Fontana), Avilés, Vigo María Auxiliadora, Villamuriel, La Robla, y Cambados. Su último destino fue León Santiago el Mayor, de septiembre de 2009 a septiembre de 2023 (antes y después de la unión de las Inspectorías, en 2014).

Ángel fue un salesiano intelectualmente bien preparado, inquieto, crítico y activo. Consiguió el título de Magisterio en Educación Física en 1974, y la licenciatura en Filología Hispánica en Oviedo en 1981. Su campo de acción principal entre los jóvenes fueron las clases de Lengua Española. Su responsabilidad educativa habitual, ser jefe de estudios en los distintos colegios en los que trabajó, además de su frecuente labor en la administración.

Dentro de sus limitaciones físicas, sobre todo en los últimos años, fue siempre una persona dispuesta al encuentro, al diálogo. Nunca rencoroso o vengativo, aunque disintiera del otro. Valoraba mucho el entendimiento con los superiores de las casas de formación y los directores que tuvo a lo largo de su vida salesiana. Por otro lado, era muy exigente. En primer lugar, y principalmente, consigo mismo. Consecuente con los propios planteamientos. Fiel a sus deberes religiosos y comunitarios, a los que nunca fallaba. Y después, muy exigente también con los demás, en aquellos temas que él entendía que debía serlo: con sus alumnos, con el resto de educadores o salesianos. Gran trabajador, siempre fiel y cuidadoso en el ejercicio de sus responsabilidades y encargos. Tenía claro cuáles eran sus responsabilidades, y las cumplía con fidelidad y a rajatabla. Siempre centrado en la persona del Señor, en la misión salesiana, en la autenticidad de ser fiel a aquello que debía hacer y, sobre todo, fiel a Aquel que le llamó de pequeño, y que le acompañó durante toda su vida como su Camino, Verdad y Vida.

Murió en la tarde del 1 de enero de 2024, en la Casa de Salud don Zatti, de Logroño.

El Señor ha querido que estrenara año nuevo en la novedad de la eterna felicidad del paraíso, en la solemnidad de María, Madre de Dios.